Una vendimia temprana, pero de buen rendimiento

  • Las altas temperaturas adelantan una recolecta que ha dado mejor rendimiento del esperado

  • La familia Sánchez, en Paterna del Río, ha obtenido más de 2.000 litros de vino entre tinto y clarete

Una campaña más, la recogida de la uva continúa adelantándose en todas las comarcas vitivinícolas de la región, especialmente en la provincia de Almería, donde el calor y la sequía son especialmente acuciantes en el último lustro. Sin embargo, y aunque aún es pronto para una previsión total dado que algunas zonas todavía no han finalizado la recolecta, las primeras impresiones arrojan que no se ha mermado demasiado la cantidad, y lo que es más importante, tampoco la calidad.

El vino es uno de los productos estrella en un país de gran tradición como este, y su elaboración es un proceso de miles de años que ha alcanzado una gran sofisticación a nivel de bodega. Sin embargo, y lejos de eso, hay muchos productores que continúan elaborándolo ciñéndose al procedimiento más esencial, sobre todo en el entorno rural. La Alpujarra Almeriense es comarca vitivinícola por antonomasia. Además de Laujar del Andarax, municipio conocido por su gran producción y la calidad de sus caldos, Paterna del Río, a pocos kilómetros, es otro claro ejemplo de esta cultura y donde también cuenta con un gran arraigo.

Las primeras noches de septiembre, más gélidas, han permitido una mejor maduración del fruto

Antonio Sánchez, vecino de este pueblo, lleva más de treinta años produciendo uva y elaborando su propio vino. Aunque se dedicó al sector de la hostelería, Sánchez siempre ha sido amante de la agricultura y ahora, recién jubilado, dedica más tiempo a la que es, junto a su familia, su otra gran pasión.

Hace ahora una semana, y unos días antes de lo previsto, llevó a cabo la vendimia y la primera fase de la producción. Como cada año, amigos y familiares se reunieron al alba en la finca de Antonio en la pedanía paternera de Guarros para empezar con la faena. Por delante, una hectárea a recolectar de vid cultivada en espaldera. Una decena de personas integraban este equipo dispuesto a vendimiar toda la superficie en una mañana para aprovechar la jornada del día siguiente, domingo, en realizar la primera fase del proceso de elaboración del vino. Eso sí, para el descanso de rigor a media mañana no faltaron los mejores embutidos alpujarreños.

Tenazas en mano, guantes, pantalón largo para evitar las posibles picaduras de avispas, pero sobre todo mucha destreza, dieron lugar a que la jornada de vendimina no se alargará hasta más de las 15:00 horas de la tarde. Momento de dar por cerrado con un buen plato de migas un día que más que una obligación se ha convertido en una tradición y donde lo más importante si cabe es la convivencia.

La tercera de las cuatro hijas de Sánchez, Davinia; y sus yernos, José María y Arnoldo, continuarán con la fase decisiva: la producción. Trasladaron la mercancía, en torno a 130 cajas (de 20 kilos cada una), hasta la bodega de la familia en pleno corazón de Paterna del Río. Primero pasaron la uva por la despalilladora horizontal, una herramienta que permite separar las uvas del raspón, o lo que es lo mismo, la estructura del racimo. Además, separa otros restos vegetales como hojas o sarmientos.

Este proceso es muy importante, ya que evita ciertos sabores y elimina la posibilidad de que el futuro vino pierda acidez.

Las primeras uvas irán ya sin estos restos irán a parar a un bidón de acero inoxidable en el que permanecerán durante una semana controladas por Antonio, quien tendrá que ir moviendo el contenido cada ciertas horas durante la fermentación. Este será el tinto de esta campaña, cuyo primer caldo se irá trasegando y filtrando hasta ir a parar a sus correspondientes barriles. En poco más de un mes, este demandado vino por el entorno de la familia, y que tiene un sabor inconfundible, estará listo para ser consumido.

El resto de las uvas, el grueso, irá destinado a hacer un clarete. Pero antes, una vez limpias, son prensadas a través de una prensa tradicional con husillo de carraca para obtener todo el mosto. No puede quedar ni gota, y por eso se pueden llegar a depositar los hollejos más de una vez hasta obtener todo el jugo. Este método facilita el proceso de maceración y el mosto tendrá un contacto mayor con la piel de la fruta. El proceso del clarete continúa también en el bidón, pero en su caso estará un mes para macerar y que así fermente. Posteriormente se trasegará, no sin antes filtrarlo, hasta dejarlo limpio y pasará a barrica o barril. Por lo tanto, este vino sufre un proceso que cuenta con dos fermentaciones. En dos o tres meses estará listo para consumirlo.

Tanto el tinto como el clarete alcanzan una graduación similar y el alcohol depende de cómo se realice el proceso, además del propio dulzor de la uva, en este caso, Antonio Sánchez siempre espera a que alcance los 13 grados BRIX.

Una vez más, esta familia se ha decantado por la variedad Tempranillo principalmente, y en menor medida por Merlot (tintos de Burdeos de la zona de Saint Emilion).

La vendimia de 2017 de los Sánchez ha arrojado en torno a 2.000 litros de vino de estos dos tipos, clarete y tinto, 100% ecológicos.

Pronto verán la luz los primeros litros de unos vinos que son reconocidos y reconocibles por su calidad, y que después de tantos años no han necesitado ser comercializados para contar con un prestigio que trasciende los límites del municipio.

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