El conocimiento, factor clave para tomar decisiones, según Cajamar

  • El director de Innovación Agroalimentaria de la entidad analiza la agroindustria 4.0

La Junta aprobó el Plan de Gestión de Restos Vegetales en 2016, pero aún no se vislumbra su puesta en marcha. La Junta aprobó el Plan de Gestión de Restos Vegetales en 2016, pero aún no se vislumbra su puesta en marcha.

La Junta aprobó el Plan de Gestión de Restos Vegetales en 2016, pero aún no se vislumbra su puesta en marcha. / javier alonso

"La transformación digital es una realidad imparable, y el sector agroalimentario está viviendo en estos momentos una auténtica revolución para aprovechar de la forma más eficiente todas las posibilidades de las nuevas tecnologías, con el objetivo de avanzar en la competitividad y la sostenibilidad de nuestras explotaciones". Así arranca el artículo el director de Innovación Agroalimentaria del Grupo Cajamar, Roberto García Torrente, publicado en su blog esta semana, en el que analiza hacia dónde se dirige el agro.

El sector agroalimentario es uno de los más dinámicos de la economía global y receptivo a la incorporación de las nuevas tecnologías. García Torrente apunta que ahora entran en juego la biotecnología, la bioquímica y la genética.

Roberto García Torrente aconseja interpretar los datos del agro de forma ágil y precisa

"La digitalización estará cada vez más presente en nuestras vidas de la mano del internet de las cosas, pero a veces es complicado imaginarse cómo pueden trasladarse estas tecnologías a la agricultura y la alimentación si no es con ejemplos concretos. Cosa que no sucede con otros sectores en apariencia mucho más sofisticados, como el de la moda, en el que varias firmas españolas son líderes internacionales".

El directivo de Cajamar explica que el éxito en los últimos años ha venido de la mano de su capacidad para captar los gustos de los consumidores, combinar decenas de variables y registros y trasladar los resultados de su análisis estratégico casi en tiempo real a sus cadenas de diseño y producción. Es decir, de utilizar intensivamente el conocimiento como un factor determinante a la hora de tomar decisiones.

García Torrente aconseja interpretar los datos del agro de forma ágil y precisa. "Solo aquellos agentes de la cadena capaces de seguir de cerca las nuevas tendencias de consumo alimentario para generar valor añadido podrán desenvolverse con garantías en un mercado cada vez más complejo. Pero para disfrutar de esta ventaja competitiva necesitan rediseñar sus procesos de producción, su estructura empresarial y sus políticas de marketing", señala.

La obtención de valor se ha trasladado de los primeros eslabones de la cadena, del ámbito de la producción, a la parte final, donde se comercializa el resultado de la manipulación de las materias primas. Desde hace tiempo, los departamentos clave de cualquier empresa agroalimentario son el de análisis de mercado y comunicación, encargados de detectar y anticiparse a los deseos de los consumidores, y el de innovación y desarrollo de productos, que imagina la nueva gama de alimentos. "La cooperación entre ellos ha de ser estrecha y fluida, sin que apenas existan puertas que marquen espacios diferenciados entre los profesionales de ambos mundos", indica.

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