Agricultura para reinsertar a los menores infractores

  • Un proyecto pionero forma como peones a los jóvenes del Centro de Internamiento de Purchena

  • La Junta de Andalucía aporta 2,5 millones de euros al año a esta entidad

Los consejeros visitan las parcelas junto a los responsables del Centro de Internamiento. Los consejeros visitan las parcelas junto a los responsables del Centro de Internamiento.

Los consejeros visitan las parcelas junto a los responsables del Centro de Internamiento. / D.A.

En España los centros en los que se priva de libertad a los ciudadanos del país no tienen como objetivo castigar a los que hayan incumplido la ley. Más allá de ello, la finalidad última es que esas personas que pudieron equivocarse en un momento determinado puedan volver a la sociedad y encontrar un futuro que evite que reincidan o caigan en la exclusión social. Es una realidad que suele ser especialmente conocida cuando se habla de adultos pero que no es ajena a los menores de edad, como demuestra una iniciativa que desde hace años se desarrolla en el Centro de Internamiento de Purchena.

Se trata de programa de orientación e inserción laboral agrícola para favorecer su reinserción financiado por la Junta de Andalucía que tiene como protagonista a uno de los principales pilares de la economía de la provincia, la agricultura. El proyecto se lleva a cabo desde el año 2010 en dos parcelas agrícolas situadas en las proximidades del Centro de Internamiento Purchena y que han sido cedidas por sus propietarios para la formación laboral de los menores, las mismas que este miércoles han sido visitadas por la consejera de Justicia e Interior, Rosa Aguilar, y el consejero de Agricultura, Pesca y Desarrollo Rural, Rodrigo Sánchez Haro.

El programa se basa en la formación como peones agrícolas y auxiliares de naves hortofrutícolas para facilitar una preparación y especialización de estos menores con vistas a su reinserción cuando cumplan las medidas judiciales y abandonen el centro de internamiento. Profesionales de talleres laborales especializados en el sector agrícola y hortofrutícola se encargan de la formación en tareas como siembra, riego, abono, recolección, lavado de productos, frescura y conservación, pesado y envasado de cajas, entre muchas otras.

El consejero de Agricultura, Pesca y Desarrollo Rural, Rodrigo Sánchez Haro, ha subrayado la importancia de potenciar iniciativas de este tipo, ya que los huertos sociales ponen a disposición de las personas "un espacio de convivencia social en torno al cultivo de las parcelas, permiten la obtención de una producción de hortalizas, favorecen la recuperación de espacios que, en algunos casos, están abandonados o degradados y sensibilizan acerca de la producción y alimentación saludable".

En el caso concreto del proyecto de Purchena, Sánchez Haro ha valorado la labor que se lleva a cabo en este sentido, ya que se promueve el trabajo de estos menores, que se encargan de la tareas específicas para la producción y comercialización de hortalizas, fomentando con ello el empleo y riqueza de la zona.

El titular andaluz de Agricultura ha resaltado las funciones que cumplen los huertos sociales en general, de gran interés para la sociedad desde distintas vertientes: de tipo social en cuanto a que favorecen la integración de diferentes colectivos; pedagógicas, estimulando el aprendizaje de actividades profesionales, la valoración del esfuerzo y del trabajo; de consumo responsable de productos de proximidad en huertos profesionales; e incluso de ocio.

Por ello, la Consejería tiene el compromiso de guiar y acompañar en el proyecto de creación de huertos, tanto a los ayuntamientos, asociaciones de ciudadanos, entidades públicas o privadas que deciden emprender proyectos para la sostenibilidad y en beneficio de la agricultura ecológica. Además de la 'Guía para la Creación de Huertos Sociales Ecológicos en Andalucía', actualmente se vienen editando en la web de Agricultura diferentes 'Boletines de Huertos Sociales de Autoconsumo', entendidos como espacios compartidos para el desarrollo de cultivos no profesionales, en los que se promueve la utilización de técnicas agrícolas acordes con la producción ecológica, teniendo sus cosechas como destino el autoconsumo y no la comercialización.

Rosa Aguilar ha destacado que la Junta tiene un objetivo claro con los menores que llegan a este centro: "el de la educación y el de la formación, para que, desde esa formación, tengan una integración laboral plena y una integración social que haga que su vida tenga unas perspectivas seguras, ciertas y llenas de oportunidades".

Andalucía, ha señalado la consejera, "es un referente en el hacer tanto educativo como formativo en los centros de internamiento de menores infractores, un referente al que queremos dar visibilidad por su importancia en este programa de orientación e inserción laboral". "Los jóvenes son formados y a la par desarrollan un oficio a través de ese programa de inserción laboral, en este caso, en el campo de la agricultura", ha dicho.

"Estos jóvenes van a tener la oportunidad de formarse y de integrarse y de desarrollar una vida llena de oportunidades", ha explicado la consejera que ha agradecido a todos los que lo hacen posible y, especialmente, al ayuntamiento de Purchena, a su alcalde, al pueblo y a la comarca que se vuelcan con este programa mostrando una gran sensibilidad.

El Centro de Purchena tiene entre sus prioridades el desarrollo de programas de inserción laboral con los internos que han cumplido los 16 años, de modo que la formación para el empleo y el acompañamiento en los procesos de inserción forman parte destacada de la intervención socioeducativa, diseñada expresamente según las necesidades y características de cada menor.

La Consejería de Justicia e Interior invierte más de 2,5 millones al año en el mantenimiento de este centro, que da empleo directo a 58 trabajadores, además de los indirectos que posibilita en su entorno. En 2016, se atendieron a un total de 69 menores infractores, la mayoría de los cuales cumplía medidas judiciales en régimen semiabierto, con una media de edad de 17 años.

El centro facilita toda la formación escolar reglada y, además, cuenta con talleres formativos de artesanía, tareas domésticas, pintura, jardinería, agricultura ecológica y prevención de riesgos laborales, entre otros.

Este centro surge como un medio para la consecución de los preceptos citados en la Ley de Reponsabilidad Penal del Menor, ya que la realización de la actividad laboral, tanto en el exterior del Centro como en el interior del mismo, desarrolla en los internos una serie de actitudes y hábitos laborales que pueden conformarse e interiorizarse, haciéndose extensos, para el afianzamiento de un futuro estable, ajustado a la realidad y lejos de la trasgresión de las normas sociales, de manera que potencie la capacidad de auto-eficacia que haga posible que el Menor pueda subvenir a sus necesidades económicas, teniendo capacidad para acceder al mercado laboral y, por tanto, a un mayor bienestar personal. Por todo esto, surgió la necesidad de establecer relaciones con el entorno más próximo del centro; por la situación geográfica del mismo, la búsqueda de empleo se orientó hacia varios sectores en auge en la localidad de Purchena y en los pueblos limítrofes en aquellos momentos, como el del mármol, la construcción o las empresas hortofrutícolas. Una dificultad que se ha presentado en la actualidad ha sido la crisis en el sector empresarial, dificultad que ha sido resuelta implicando de nuevo a la localidad de Purchena y al resto de los municipios del Valle del Almanzora, a través de otros modelos de contratación formativo-laborales, sin olvidar la implicación y el apoyo mostrado en este extremo por parte de las Delegaciones Provinciales de la provincia de Almería, homologando y subvencionando estos nuevos recursos, en el intento de continuar preparando a los menores para su incorporación al mundo laboral. La aceptación del centro y del desarrollo de sus actividades, que en muchas ocasiones se desarrollan en los propios municipios, está generalizado por el completo de la población, tanto empresarios, corporaciones locales como los vecinos de la comarca. Además se llega incluso a la participación activa de los Menores en cuantas actividades se ofertan desde los diferentes ámbitos de la sociedad, participación en actividades culturales, formativas, deportivas y lúdicas, como cualquier ciudadano de pleno derecho.

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