Entre Almería y Madrid

  • Miguel Iborra presenta 'Hermandad de la Virgen del Mar de Madrid · Aproximación a su vida e historia', con motivo de su 50 aniversario

La capital de España y Almería comparten un sentimiento muy arraigado, desde hace exactamente 50 años: la devoción a la Virgen del Mar. Con motivo de su cincuenta aniversario, la Junta Directiva de la comunidad de hermanos madrileña, apadrinada por su presidente Manuel Mercader y su vicepresidente Miguel Iborra, presentaron ayer por la mañana en el salón de Los Aljibes Árabes el nuevo libro Hermandad de la Virgen del Mar en Madrid. Aproximación de su vida e historia.

El primero en intervenir fue Mercader quien, en un discurso que no alcanzó el cuarto de hora, dijo, entre otros aspectos, que la razón de esta publicación es el fruto de un vínculo muy especial. "Esta comunidad nació gracias al entusiasmo de un grupo de almerienses que querían tener en Madrid un lugar donde poder celebrar los mismos actos de devoción a la Virgen que se realizaban en su tierra natal", explica Mercader, justo al lado de un libro azul cielo, en cuya portada luce la silueta de la Patrona de Almería.

La Junta Directiva pensó que la mejor manera de empezar una efemérides era publicar los recuerdos de tantos años de ejercicio. El acontecimiento de ayer viene a remitir un alto en el camino, un salto de voluntad y coordinación que busca creer en la Hermandad poniendo en común los planes de futuro para los próximos años. "Son muchos los retos a los que se enfrenta una sociedad tan distinta como la de hoy y en la medida en que estemos presentes, se conseguirán mejores resultados",asegura.

Desde que dio sus primeros pasos, en mayo del año 1958, los fundadores pusieron en marcha algo que, como indica el apartado preliminar del libro, tomando como base a al Virgen del Mar, abarcara otras muchas acciones de solidaridad, culto o veneración y, sobretodo, apoyar, desarrollar y propagar sus raíces almerienses. Esta obra está repleta de recuerdos y emociones porque deja constancia de su recuerdo bien agradecido a todos los hermanos que perecieron y que, con tanta generosidad, esfuerzo y dedicación hicieron posible la tan gozosa vivencia histórica y centenaria. "Las personas pasamos, pero los proyectos que tienen vida permanecen. Su fuerza hace que continúen hacia adelante y den frutos con semillas que crecerán y seguirán multiplicándose", admite Iborra. El autor considera que este libro aporta un viento de aire fresco y crea una nueva realidad para compartirla con el resto de los almerienses. "Ha sido un proyecto que me ha producido diversas sensaciones: emoción, responsabilidad y estímulo. Ha merecido la pena escribirlo porque ha sido un honor y un reto haber ofrecido una aproximación histórica de una hermandad cada día más abierta, respetuosa y plural", manifiesta.

Los lectores del libro serán herederos directos de su historia, gente que realiza habitualmente una fervorosa devoción a la Santa Virgen del Mar, que realiza, según Iborra, una "maravillosa actividad y que comparte sus sentimientos en hermandad. El libro aúna también algunos valores de nuestra tierra, de quienes en ella hemos vivido, de quienes la tuvimos que abandonar y de quienes convivimos ahora en Madrid".

Todos los relatos están escritos por sus hermanos, a través de un trabajo colectivo, atesorado y realizado con cariño. Lo que empecé a relatar como una historia ha terminado convirtiéndose en reflexiones. He descubierto que para mi es un auténtico privilegio y una gran oportunidad para proclamar lo que creo intenta aproximarse a la historia de nuestra hermandad en sus primeros cincuenta años de existencia. Creo que es muy importante seguir abriendo nuevos caminos y nuevos cauces de participación. La virgen del mar esperará estos próximos cincuenta años , como siempre, con los brazos abiertos", dice el autor.

Antes de finalizar el acto de presentación. Mercader hizo un homenaje a su primer presidente, Miguel Granados López, que representó una figura clave en el origen de la Hermandad y en el establecimiento de sus bases. "Además me gustaría resaltar la huella que dejó Don José Salazar Salvador, un hombre a quien le costó mucho abandonar esta tierra, pero tuvo que escoger un puesto muy importante en el Ministerio de Educación", concluye el Presidente.

El libro de Miguel Iborra se presenta el día 14 en la Fundación Unicaja, situado en este mismo número.

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