El Arroyo de Celín, de rincón natural emblemático a vertedero

  • La basura se ha apoderado del manantial por la falta de respeto de sus visitantes que abandonan todo tipo de restos en la zona · Los vecinos se quejan de la falta de vigilancia municipal en la zona

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Un lugar de esparcimiento, relax y disfrute en familia, convertido en un "vertedero". Ese es el giro de 180 grados que ha dado el arroyo de Celín, situado en el término municipal de Dalías. Su manantial de aguas cristalinas, también denominado Nacimiento, se ubica en el Barranco de las Fuentes, junto al borde de Loma Cantahuesos, a las afueras del casco urbano de Celín. A lo largo de todo el año, y máxime en verano, son muchos los vecinos de la Comarca que se acercan a disfrutar por esos lares de un día con amigos y familia disfrutando de la naturaleza, sofocando el calor con el agua del manantial y comiendo

bajo la sombra de uno de los innumerables árboles que bordean el

arroyo bajo los que se ubica el merendero. Filas de mesas y bancos de piedra. La zona mantiene algunos de los mejores bosques de encinares, pinares y piornales.

Una imagen idílica que se enfrenta a diario con otra estampa bien distinta, la de la suciedad, tanto dentro como fuera del agua. Papeleras rebosantes, que acogen en sus pies restos de basura, al igual que junto a las mesas del merendero donde no faltan restos de comida, botellas vacías, e incluso pañales sucios. Restos de basura que no sólo se hayan en la zona al final de una larga jornada, sino desde primera hora, lo que denota que a la irresponsabilidad de los usuarios de la zona al dejar suciedad en este paraje natural tras su visita, la limpieza en la zona por parte del Ayuntamiento es cuando menos escasa. "Esto ya no es lo que era. Está todo sucio. Los que vienen no se preocupan por conservarlo pero desde el Ayuntamiento tampoco vienen a limpiar, ni vigilan para que se mantenga la zona en buen estado", declaraba a Diario de Almería un vecino de la zona.

Asimismo, cabe destacar que el color verde de las hojas y el gris de la montaña se sombrean además con el negro, el de los restos de las hogueras, que pese a ser un Paraje Natural protegido, quedando por ende prohibido hacer fuego en cualquier rincón todos los días del año, los visitantes las realizan cuando "les viene en gana", añadía. Al subir las escaleras de piedra y madera que comunican el Arroyo con la parte superior del área de recreo, son visibles los restos de ceniza al mismo pie de la montaña. Otro de los puntos más dañados en los últimos tiempos en la zona son los aseos públicos, de los que se desprende un fuerte hedor, y donde la falta de higiene es la tónica dominante, incluso con suelos encharcados, ya desde la entrada.

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