Las protestas de Calar Alto llegan al Centro de Astrofísica de Granada

  • Los trabajadores piden un presupuesto mínimo de tres millones de euros para mantener la actividad del observatorio

Los trabajadores del observatorio de Calar Alto se concentraron ayer ante la sede del Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA) en Granada para protestar por los recortes y tras el fracaso de la negociación en el Servicio Extrajudicial de Resolución de Conflictos Laborales de Andalucía (Sercla).

Las movilizaciones continuarán hoy ante la sede de Calar Alto, en Almería. La plantilla finaliza hoy también la huelga que comenzó el pasado 27 de marzo, "ante la negativa de CSIC y la Sociedad Max Planck" a atender sus reivindicaciones, que pasan por mantener un presupuesto mínimo, de entre 2,7 y 3,3 millones de euros. Las cuentas para este año prevén 2,2 millones, gracias al remanente del pasado año, ya que las instituciones consorciadas en el mantenimiento del observatorio astronómico han desembolsado sólo 1,6 millones, lo que supone un recorte del 60%, explican desde el comité de empresa. "Es insuficiente para el trabajo que se desarrolla allí", destacaron los trabajadores, que añaden que, hasta el pasado 1 de marzo, las investigaciones que se llevan a cabo en el observatorio no se habían resentido. Ese día finalizó el contrato de una de las astrónomas, que no ha sido renovado, por lo que las noches de observación que le correspondían a esta trabajadora no se cubren. Eso ha afectado a dos de los proyectos más importantes, Carmenes y Califa.

La plantilla de Calar Alto ha defendido que el recorte es "arbitrario" y que no "se basa en ningún estudio técnico ni existe ningún plan de viabilidad asociado" así como que su aplicación "ya está dañando a las prestaciones del observatorio, tanto en lo que se refiere a la producción de datos científicos, como en otros servicios a la comunidad". En este sentido, los trabajadores han incidido en que el presupuesto tradicional es similar al de un instituto de enseñanza secundaria y que la única explicación a estas políticas de ahorro parece ser "que se pretende dañar la institución de manera intencionada".

Los trabajadores han agradecido el apoyo que le han mostrado distintos colectivos en estas protestas, al tiempo que han mostrado su preocupación por el futuro de las instalaciones y por las pretensiones de CSIC y Max Planck, y también del Gobierno central, a pesar de que ha anunciado públicamente que garantiza la continuidad con los 1,6 millones de euros. Eso sí, sin más despidos de personal, pero con más recortes que se sabrán en breve.

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