Camino hacia la total liberalización

  • La CE y Marruecos zanjan las negociaciones y firman un acta que procederá, tras su paso por el Consejo de Ministros y el Parlamento Europeo, al renovado Acuerdo de Asociación

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Ni un paso atrás. Después de que el pasado 27 de noviembre los negociadores de la Comisión Europea (CE) y Marruecos zanjasen el proceso verbal que atestiguaba el cierre de las negociaciones para la renovación del Acuerdo de Asociación entre el país marroquí y la UE, la CE comunicaba ayer la firma de un acta consensuada que pone fin a las conversaciones iniciadas hace casi cuatro años con vistas al acuerdo para "la mejora de las condiciones del comercio bilateral de productos de los sectores agroalimentario y pesquero", según versa en la información oficial.

Poco han sido escuchadas las voces de los productores, quienes han clamado en reiteradas ocasiones que antes de renovar cualquier acuerdo se hiciese cumplir el vigente, mediante el control de las importaciones en las aduanas, puesto que ha sido reconocido por la Oficina Antifraude de la Unión Europea (OLAF) y por la CE que existen irregularidades en la entrada de tomate marroquí a la Unión. Si bien es cierto, que para la entrada en vigor del nuevo convenio todavía queda dar un par de pasos previstos para principios de enero, cuando España ocupará la Presidencia de la UE, según información procedente de Bruselas. Primero será aprobado en el Consejo de Ministros de la UE y posteriormente se presentará en el Parlamento Europeo. Respecto a la otra parte del acuerdo, Marruecos, el Parlamento marroquí deberá ratificarlo. La entrada en vigor del nuevo convenio de asociación se espera para 2011.

El acuerdo contempla el refuerzo de la posición de los exportadores europeos en el mercado marroquí, y, en especial, en el sector de los productos agrícolas transformados, que encierra un fuerte interés ofensivo para la UE. En él está previsto introducir progresivamente en los próximos diez años una liberalización total. En el sector de los productos agrícolas, el acuerdo permitirá la liberalización inmediata de un 45 %, en valor de las exportaciones, del comercio de la UE, porcentaje que en el plazo de diez años aumentará al 70 %. Los sectores de las frutas y hortalizas, las conservas alimentarias, los productos lácteos y los oleaginosos serán objeto de una liberalización total. El sector de la pesca también se liberalizará en lo que respecta a los productos de la UE (al 91 % en cinco años y al 100% en un plazo de diez años).

Por parte de la Unión Europea, el acuerdo trata de dar respuesta a la apertura emprendida por Marruecos mediante la inmediata liberalización del 55 % de las importaciones procedentes de ese país. La mejora de las concesiones en el sector de las frutas y hortalizas, que constituye un 80 % de las importaciones de la UE, ha tenido en cuenta el grado de sensibilidad de cada producto. Con ese fin, se han mantenido los calendarios de producción de los productos considerados más sensibles , a saber, los tomates, las fresas, los calabacines, los pepinos, el ajo y las clementinas; las concesiones relativas a esos productos han adoptado la forma de contingentes arancelarios.

Entre las concesiones europeas a Marruecos, destaca el aumento de cuotas de las frutas y hortalizas que podrá vender con un trato ventajoso, sobre todo el tomate del país magrebí, lo que más ha preocupado a los productores españoles, sobre todo a los almerienses, y respecto al que más irregularidades se están produciendo. El renovado convenio establece nuevos cupos de entrada, así respecto a los contingentes de base serían: 225.000 toneladas en la primera campaña, tras su entrada en vigor; 233.000 en la segunda; 241.000 en la tercera; 249.000 en la cuarta; y 257.000 en la quinta. A todos estos contingentes se les sumará un cupo de 28.000 toneladas anuales adicionales. Los precios de entrada para el tomate marroquí enviado a la UE se mantendrán como en la actualidad.

El acuerdo marca "una importante etapa de las relaciones comerciales entre la UE y Marruecos, conforme a los compromisos políticos adquiridos en el proceso de Barcelona para crear una zona euromediterránea de intercambios libres", según declaraba la CE.

La rúbrica del acuerdo, a falta de que entre en vigor en aproximadamente dos años, ha caído como un jarro de agua sobre los productores almerienses, aunque su máxima preocupación no se basa en el acuerdo en sí, sino en su cumpliento. Sin embargo, todo este proceso ha servido para demostrar la opacidad en las informaciones, como ha quedado patente en la comunicación de la firma del acuerdo tres días después de que se llevase a cabo o como sucedía con el cierre verbal de las conversaciones, mientras la consejera de Agricultura y Pesca, Clara Aguilera, alardeaba de la presión española para su aplazamiento y más en esta ocasión, que se ha limitado a no decir nada.

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