Diálogos del ostracismo ferroviario

  • Gira por los despachos de la sede de la Unión Europea en busca del amparo de técnicos y diputados

  • El PSOE investigará desvío de fondos

Almería se estanca mientras el resto del país coge velocidad y Bruselas no es ajena a la parálisis de las obras del AVE en la línea con Murcia ni de la desprogramación en el trazado hacia Granada. De hecho, hay dos informes recientes que laten desde el corazón de Europa señalando a la provincia como punto crítico, el último de principios de este año firmado por el coordinador del Corredor Mediterráneo, el holandés Laurens Jan Brinkhorst, y remarcando la imperiosa necesidad de invertir en este "eslabón perdido" para desbloquear el desarrollo en su totalidad de un proyecto comunitario gestionado por España. Es lo que esgrimieron, uno tras otro, técnicos, auditores y eurodiputados en la maratoniana jornada de ayer a los integrantes de la expedición de la Mesa del Ferrocarril en su visita a la sede del Parlamento Europeo. Aún siendo un eje de transporte prioritario cofinanciado por la Unión Europea, está sujeto y condicionado por el Ministerio de Fomento, siempre y cuando respete el periodo establecido para su finalización íntegra, entre Algeciras y Hungría, en el año 2030. Los despropósitos y episodios de tortuga mora, rescisiones de contrato y calendario perpetuo de la Alta Velocidad que condenan a la provincia al ostracismo ferroviario, al tiempo que se ha ido desmantelando la red del tren convencional, deben ser abordados por el Gobierno al ser una competencia estatal. Así lo argumentó el secretario general de la delegación socialista, Sergio Gutiérrez, quien ayer insistió en el encuentro de primera hora de la mañana sobre el papel del Ejecutivo de Rajoy a la hora de determinar el momento en el que empiezan y acaban las obras del AVE en las diferentes provincias del país.

De ahí, el terrorífico agravio derivado del clientelismo político y los tics partidistas cuando tienen que decir a quién se le conceden los privilegios ferroviarios. Y ya son una treintena de ciudades con AVE. Con Zapatero la Alta Velocidad llegó hasta León. Con Rajoy se desató en Galicia con lluvia de millones. Con la ministra Magdalena Álvarez se culminó la línea de Málaga y en el mandato de Ana Pastor el AVE pisó Zamora. Ahora, el actual responsable del departamento de Fomento, Íñigo de la Serna, se ha marcado como objetivo implantarlo en Santander, ciudad en la que hace sólo unos meses era alcalde, y posiblemente reciba más inversión en los próximos años que Almería incluida en el eje socioeconómico más importante del país. Y encima el presidente del Gobierno tradujo ayer su acercamiento y estrechamiento de lazos con la sociedad catalana con un anuncio que ronda los 4.000 millones en infraestructuras ferroviarias, parte para el Corredor Mediterráneo y otra mitad para cercanías, cuando es una de las regiones más avanzadas del continente con tercer carril y un sinfín de conexiones. Y Almería sin ministro, Almería sin salidas. No hay más, de ahí que se hayan dejado de ejecutar mil millones de euros presupuestados con los gobiernos socialistas y popular, si bien en la legislatura de Zapatero se pudo poner una pica en Flandes con cuatro subtramos dispersos gracias a la presión del entonces subsecretario de Fomento, el almeriense Jesús Miranda Hita.

Desde ese momento, la nada. Cero kilómetros en casi seis años, 1.684 días sin obras del AVE y a la espera de que se licite y adjudique algún proyecto porque el único que se contrató fue rescindido hace unas semanas. Sobre ese clientelismo se pronunció precisamente ayer el presidente de la delegación socialista española, Ramón Jáuregui, quién tomó nota y conciencia de las carencias del ferrocarril almeriense, una demanda que considera "cargada de lógica" y se comprometió a través de sus 14 eurodiputados a tratar de evitar que se sigan desviando fondos destinados al Corredor Mediterráneo a otros ejes como el central y obras como las de conexión con el Aeropuerto Adolfo Suárez. Las cuestiones que le planteó la Mesa del Ferrocarril se las trasladará a Inés Ayala, portavoz en la Comisión de Turismo y Transportes, quien estos días no ha podido recibir a la plataforma almeriense al encontrarse enferma. Los socialistas que han hecho posible el viaje de la Mesa del Ferrocarril también asumirán la investigación de una posible irregularidad en la administración de los fondos europeos con uso finalista para el eje litoral porque cualquier desvío perjudica sensiblemente a la provincia de Almería. Más allá de seguir sin programación ni calendario, de los 3.000 millones que quedan por invertir en el Corredor Mediterráneo, dos tercios son los que requieren los tramos que discurren por Almería.

Si la Comisión observa, en base a las demandas de los socialistas, que se están incumpliendo las directrices acordadas en la Red Transeuropea de Transporte se tomarán medidas contra el Ejecutivo de Rajoy. Y no estarán solos. En la reunión con otros grupos parlamentarios, con presencia de eurodiputados y asesores de Podemos, Equo, IU y PNV que acudieron a la invitación cursada por el Grupo Socialista en Bruselas, se planteó la apuesta conjunta por este eje ferroviario es fundamental para el desarrollo socioeconómico de las comunidades del litoral, así como su importancia de transferir el transporte de mercancías por carretera al ferrocarril. En el encuentro se abordó la importancia de corregir el equilibrio de los modos, sobre todo por ser el medio más sostenible y eficiente, además del ahorro que supondría para los productores almerienses, de nada menos que 168 millones de euros al año. Y todos coincidieron en que el Gobierno no puede presentar una versión low cost en Almería. Sin ancho internacional y doble vía desde Algeciras hasta la frontera francesa no hay Corredor Mediterráneo y así se concibió cuando fue respaldado por Europa en 2011 como uno de los nueve ejes prioritarios y multimodales. Los eurodiputados Inmaculada Rodríguez (PSOE), Paloma López (IU) y Florent Marcellesi (Equo) hicieron piña con la delegación almeriense, que no ha dejado de cuestionar desde que inició la travesía las ausencias de representantes de PP y Ciudadanos, así como posibles encuentros con sus cargos en Bruselas. "Hay que sumar", repetía Inmaculada López, que era la secretaria de Estado de Infraestructuras cuando el AVE de Almería dio sus primeros pasos, y los demás partidos recogieron el guante de los socialistas, además de felicitar a los almerienses por su valentía e iniciativa en defensa de sus infraestructuras. No todos los lobbys o colectivos ciudadanos cargan con viajes reivindicativos a Sevilla, Madrid y Bruselas para denunciar una injusticia

Acompañados en todo momento por la eurodiputada granadina Clara Aguilera, vicepresidenta de la Comisión de Agricultura y Desarrollo Rural, prosiguió la jornada por la tarde con la peor parte, después de un almuerzo con horario centroeuropeo, a eso de las doce y media. Los encuentros con el auditor Christian Faure, de la Agencia Ejecutiva de Innovación y Redes (INEA) y con Stefan Back, miembro del grupo permanente sobre Transportes del Comité Económico y Social Europeo, fueron una especie de vuelva usted mañana con funcionarios que mostraron una realidad difícil de encajar. Entienden que el Corredor Mediterráneo avanza y, si bien se han comprometido a estudiar la parálisis de los tramos de la línea almeriense, dejan la responsabilidad en manos del Ejecutivo.

El técnico de la agencia que supervisa la elección y ejecución de los proyectos de infraestructuras en materia de transporte, energía y telecomunicaciones digitales asegura que son muchas las peticiones de financiación que estudian en Bruselas y que se trata, simplemente, de los actuaciones que plantean los gobiernos de cada país. Están vigilantes ante los incumplimientos, pero no pueden forzar a Fomento a invertir en la provincia. A partir de ahí toman nota e incluso pondrán sobre la mesa de futuras comisiones las demandas de la isla de Almería.

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