Érase una vez la magia del circo...

  • El Recinto Ferial acoge un auténtico espectáculo circense para que niños y mayores vivan de forma distinta la Navidad

Una vida errante, pero única y envuelta en magia. El Circo es en sí Cultura. No es sólo un espectáculo que divierte a niños y mayores desde hace muchísimos años sino que es otra forma de vivir. Esconde un auténtico poblado. Caravanas que son viviendas, familias que no tienen más raíces que el Circo y que viven por y para él, dan vida al espectáculo, y montan cada 30 días cada carpa que lo compone allí donde viajen. Son una auténtica familia. Como ocurre con los cuarenta componentes del Circo Nevada que desde el pasado día 23 de diciembre y hasta el próximo 8 de enero se ha trasladado a El Ejido, en pleno recinto ferial.

El Circo Nevada es uno de los pocos circos españoles que aún sobreviven. "No tenemos apoyo de las administraciones públicas. En otros países, es el Estado quien otorga subvenciones a los circos para que puedan continuar con su espectáculo, pero en nuestro país ya nadie nos subvenciona nada. Estamos un poco olvidados, pese a que seamos Cultura", afirmaba el gerente del Circo Nevada, Javier Segura. Si hace un lustro el número de circos españoles superaba la treintena, hoy en día "como mucho habrá ocho. Los circos extranjeros están ganado terreno. Sobre todo los italianos. En España puede haber unos 20 circos italianos", apostillaba Segura. Para él, como gerente de un circo con décadas de historia, que ha pasado de padres a hijos y a nietos, es triste ver cómo poco a poco el espectáculo español se va perdiendo por la falta de apoyo. "Aquí no hay ni trampa ni cartón. Todo lo que el público ve ocurre en ese momento. Si te caes, te caes, y si un animal ataca a un domador, le ataca. Todo es real", sentenciaba.

Si algo caracteriza al Circo Nevada, no es sólo su gigantesca carpa, totalmente climatizada, de amplias gradas y donde nada más entrar se puede olvidar el día a día y el espectador se adentra en un mundo diferente donde el humor, las luces, la magia, los animales, payasos, malabaristas son los componentes de un espectáculo único e irrepetible, sino que es el único Circo del mundo que tiene entre sus atracciones circenses "un espectáculo con un toro bravo. Igual que lo que la gente está acostumbrada a ver con los elefantes, pues nosotros lo hacemos con un toro bravo, Nerón", argumentaba Segura. Además, más de una treintena de animales, entre caballos indios, poneys, camellos y dromedarios, damas, caballos de rejoneo, trapecistas, malabaristas, equilibristas, payasos y uno muy especial, el payasito Kiwi, un niño de tan sólo 5 años, que "realiza el mismo espectáculo que un adulto porque siente el Circo parte de él", afirmaba orgulloso el gerente.

Este circo está compuesto por casi una decena de familias, que conviven como si de una sola familia se tratase, y es que "lo mejor que tiene este mundo es la convivencia", argumentaba Segura. Entre ellos conviven siete niños, el mayor de ellos de apenas once años, y que lo viven todo de forma diferente. Cada pocas semanas están en una ciudad distinta del país, y con ellos, durante los nueve meses del curso escolar viaja un profesor, "que nos adjudica el ministerio de Educación. Dan clases como cualquier otro niño, de hecho, al profesor le ponemos su propia caravana, y vive igual que nosotros, viajando todo el tiempo, por eso hay tanta demanda de profesores que quieren trabajar en el circo. Viven una Cultura diferente que les encanta. Y los niños, mientras otro escolar pasa los recreos en un patio a éstos el profesor se los lleva a ver museos, conocer enclaves de la ciudad. Incluso durante el recreo están aprendiendo", puntualizaba.

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