Fiesta de la Primavera (I) Saeta flamenca

  • Semana Santa. El ciclo festivo-litúrgico de Primavera goza en el mes de abril de su máximo esplendor. Es tiempo vacacional, de desplazamientos, de procesiones y, en Andalucía, de saetas

Envuelta en negro manto

vuelve con su cofradía

tras bendecir a Almería

la noche del viernes Santo

¡Virgen de la Soledad!

NO es que ya huela a cera e incienso, se escuche el redoblar de tambores o la melodía clásica de "Amargura" de Font de Anta. Es que el calendario, a la chita callando, nos ha metido de hoz y coz en el semanasantero y lluvioso abril. En el mes que sirve de marco al máximo exponente popular del ciclo festivo primaveral, religioso y profano. Mes en que los cortejos procesionales toman las calles de villas y ciudades de España: llámense las castellano-leonesas de Zamora y Valladolid, las murcianas Lorca y Cartagena o Andalucía en su conjunto. Entre las varias encuestas elaboradas por estas fechas, la de una fiable agencia de viajes on line señala como más de la mitad de los consultados no son devotos (60%), pero sí que la mayoría de estos (56%) participa de la Semana Santa como espectador, en su localidad u otras a las que viaja (el que pueden, claro) en esos días. De nuevo Andalucía es el principal destino. No en balde de las cinco procesiones preferidas de todo el territorio nacional se encuentra en primer lugar La Macarena sevillana, seguida del también bético Jesús del Gran Poder, el Cristo de los Gitanos granadino y el de la Buena Muerte malagueño.

CONCEJAL VOLUBLE

Almería aún no aparece en el listado preferente, pero todo se andará si tenemos en cuenta que -junto a Jaén- su semana pasionista está declarada de Interés Turístico Nacional, un escalón por debajo de las Internacionales de Sevilla, Málaga y Granada. En esa tesitura, hubiese sido oportuno incluir entre las preguntas el grado de conocimiento de la saeta andaluza, de su interés por la saeta flamenca. Observador atento del respetuoso atractivo que en nuestras calles despiertan en propios y foráneos, seguro que las repuestas habrían alcanzado un alto porcentaje afirmativo. Ello me llevó el pasado año a criticar crudamente al concejal de Cultura, Ramón Fernández-Pacheco, por su gratuita y caprichosa decisión de eliminar el "Homenaje a la Saeta" del ciclo de música sacra que anualmente organiza su área. En esta edición en cambio ha retomado la exaltación lírico-flamenca que en 1998 pusimos en marcha gracias al apoyo e impulso de la Agrupación de Hermandades y Cofradía presidida entonces por Manuel Martínez; primero en el teatro Apolo, para proseguir en la iglesia de los Franciscano y recalar definitivamente en el monasterio de La Encarnación, Orden de Santa Clara. Aplicando la táctica del avestruz que el equipo de gobierno municipal al que pertenece practica sistemáticamente frente a la crítica ciudadana, ni cuando la retiró ni ahora, el voluble concejal ha dado explicaciones del porqué. En cualquier caso, agradecemos y nos congratulamos de su reposición en el convento de las Clarisas.

VOCES FEMENINAS

En un acto celebrado recientemente en la peña El Morato me reafirmé en la opinión manifestada hace ya tiempo: salvo la guitarra, el flamenco en Almería es cosa de mujeres. Ellas mandan en el cante y baile. Apartado este segundo en el que ha jugado (y juega) un decisivo papel el Real Conservatorio de Danza "Kina Jiménez" y las diferentes academias privadas. Salvo Cristo Heredia, Niño de las Cuevas (en la parcela saeteril), Edu García y algún joven más que no tengo "controlado", la espléndida generación anterior de hombres ha ido desapareciendo (Pepe Gómez, Luis el de la Venta, Chiquito de Oria, Juan el del Brindis) o se han hecho mayores: José Sorroche, Rafael Téllez, Pepe Barranquete, Alfonso Salmerón, Juan Gómez, Paco el Mellizo, Carrete, Antonio Sánchez…

El desequilibrio se hace más patente en el mundo de la saeta. A favor de las hoy herederas de la legendaria Enriqueta la Salve, quien según testimonios en sepia, bajaba los viernes desde Las Perchas -donde un traicionero desamor la había arrojado a la sórdida prostitución- a cantarle con voz amarga a las dos máter dolorosas que sin palio que las cobijara se paraban a escucharla al pie de la torre catedralicia donde campea, aquí sí, el escudo del obispo fray Antonio de Portocarrero: la Virgen de los Dolores de San Pedro (Entierro de Cristo) y la de Santiago (Soledad). Antes se postraba, seguía escuchando diciendo, ante el Cristo del Portal de la calle Real y El Escucha de la seo metropolitana al que tan devotas eran las "mujeres de la vida" de nuestro particular barrio chino. O continuadoras, las cantaoras actuales, de otra fémina más cercana en el tiempo: María Martínez, hija del reconocido aficionado Francisco el Telares, quien le tenía preparado un coche de caballos para que adornada de mantilla y peineta viniese desde su natal Cañada de San Urbano al centro a lucir palmito y una virtuosa garganta desde un balcón del Paseo.

Necesariamente se imponen los nombres de quienes en un par de semanas tendremos la oportunidad de oír sus plegarias por seguiriyas, tonás o martinete apostadas frente a los pasos de crucificados, nazarenos y vírgenes o a las puertas de sus templos. Y de distinguir las advocaciones de su mayor devoción (La Soledad se lleva la palma), aunque ante todas las imágenes cantan y se emocionan:

Antonia López: Soledad y Cristo del Mar (Pescadería)

Rocío Segura: Soledad y Esperanza de los Estudiantes

Anabel Navarro: Soledad y Esperanza

María Canet: Los Ángeles, Ex Cautivo y Medinaceli

Ana Mar García: Gran Poder

Anabel Castillo: Gran Poder del Zapillo

María José Pérez: Macarena y Soledad

Montserrat Pérez: Soledad y Virgen de Fe y Caridad

Rocío Zamora: Angustias

Sonia Miranda: Exaltación en Las Claras

AMO A MI CRISTO

En su sede-cueva del Quemadero, el viernes 28 tuvo lugar en El Morato la presentación del cartel anunciador de la "XXXI Muestra de Saetas en las Calles de Almería. Semana Santa 2014". Con lleno absoluto, buena parte de las cantaoras citadas (más Antonio García "Niño de las Cuevas") interpretaron una saeta a modo de adelanto. Pero la peña nos tenía reservada una sorpresa. Doblemente grata por el arte y garra derrochada y la joven edad del elenco. Sobre el escenario que no permite mayores alardes, cinco chicas de 2º curso Profesional de Danza del Real Conservatorio, alumnas de la profesora Marina Rodríguez, presentaron en primicia "Amo a mi Cristo", estampa bailable en un acto con la semana de Pasión como argumento inspirador.

Sobria coreografía montada por las propias alumnas, sencilla pero de acusado impacto visual. Muy elaborada en sus pasos, giros y desplantes pese a lo reducido del tablado. Una puesta en escena de no muy larga duración en homenaje precisamente al poema machadiano -la Saeta- musicado por Serrat de hilo conductor. Plena de expresividad y originalidad en un apartado, el Baile, que cada día aumenta el interés entre las jóvenes gracias a la labor del citado Conservatorio y de profesoras particulares. Estos son los nombres de las muy prometedoras jovencitas, una de ellas baja a última hora. Felicidades:

Aitana Rousseau

Ainoha Pérez

Amara Compán

Marta Muñoz

Alicia Pastor y

María José Sánchez.

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