Héroes anónimos

JOSÉ García Ayala, de 56 años de edad, agente del Cuerpo Nacional de Policía de la Comisaría de Almería murió la tarde del 23 de diciembre de 2002, como consecuencia de las gravísimas heridas sufridas al ser apuñalado por un delincuente habitual cuando la víctima trató de impedir un atraco a apunta de navaja a una anciana de 81 años en la capital.

Los hechos ocurrieron sobre las siete y media de la tarde en la barriada de San Luis, zona próxima donde residía el agente, cuando el policía advirtió como un delincuente tenía acorralada a una mujer en la calle intimidándola con una navaja con la intención de arrebatarle el bolso y las joyas que llevaba consigo. La mujer identificada como A.G.C. sufrió una herida de carácter menos grave al ser apuñalada en el abdomen por este individuo al ofrecer resistencia y negarse a entregar el bolso al delincuente.

García Ayala, se encontraba junto a un amigo en las inmediaciones de un taller de lavado de coches en la calle Mirlo junto a la Plaza de la Libertad y tras percatarse de la acción, se dirigió al individuo identificándose como agente de policía para intentar evitar el robo. Según parece el sujeto que ejercía a veces de "gorrilla" en los aparcamientos de la Bola Azul había intentado poco antes atracar a una adolescente en una calle colindante sin éxito. Cuando el agente estaba a su altura Manuel García de 43 años, apodado "El Pollero", se revolvió súbitamente encarándose con el policía al tiempo que le asestaba con un pequeño machete una cuchillada en el pecho que le hizo caer fulminado al suelo. Al ir a levantarse el delincuente le apuñaló nuevamente. Una de las cuchilladas le atravesó el corazón.

Su propio amigo lo trasladó de inmediato hasta el departamento de Urgencias del hospital Torrecárdenas. En el trayecto, García Ayala sabía que estaba herido de muerte. Pese a la inmediata intervención de los servicios médicos el agente Ayala murió a los pocos minutos de su ingreso en el centro sanitario ya que las lesiones que sufría eran irreversibles y una de las heridas mortal de necesidad.

Al mismo tiempo compañeros del policía muerto alertados por los vecinos de la barriada que fueron controlando desde la agresión al asesino en la huida, lo detuvieron en la misma zona, en un pequeño parque cercano. El presunto autor, un sujeto de 30 años y con un nutrido historial delictivo llevaba aún consigo el machete todavía ensangrentado de unos doce centímetros de hoja. García Ayala, natural de Alhama de Almería, estaba casado y con hijos. Recientemente había superado una grave enfermedad. Su último destino fue la Brigada Provincial de Seguridad Ciudadana en cuya unidad estuvo varios años hasta su pase a la segunda actividad dentro de la Policía.

Hasta Almería se desplazaron el ministro del Interior Ángel Acebes y el Director General de la Policía. Le fue impuesta a título póstumo la medalla de la Cruz de Oro al merito policial por su servicio a la ciudadanía. El entonces ministro del Interior, Ángel Acebes, elogió el ejemplo del policía nacional García Ayala, apuñalado por un ladrón que trataba de robar a una anciana, ya que según dijo el ministro "ha dado lo más que puede dar un hombre en el servicio, que es la propia vida para proteger la de otras personas". Acebes, tras el dar el pésame a la familia del policía nacional, declaró a los periodistas que "hay que reconocer el servicio prestado por un gran policía", y "por tanto el reconocimiento del Gobierno y del conjunto de la sociedad a su familia".Muestra del reconocimiento, fue la imposición de la medalla de oro de la Policía por el servicio prestado "con toda la generosidad y el máximo sacrificio que puede entregar un policía", indicó el ministro.

Acebes señaló durante el funeral que en "un día como es hoy- día de Nochebuena- en el que existe la alegría en todas la casas, hay que saber que hay servidores públicos cuyas familias sufren por el servicio que están dando a España". García Ayala, un extraordinario profesional y mejor persona, es sin género de duda un referente para todos sus compañeros de profesión. No dudó en honrar su vocacional profesión defendiendo a los ciudadanos como hiciera en múltiples ocasiones a lo largo de su trayectoria profesional.

Centenares de personas pasaron por la capilla ardiente del policía asesinado instalada en el tanatorio San José. Su féretro fue escoltado por unidades del Cuerpo Nacional de Policía y Policía Local hasta el cementerio municipal.

Un año más tarde, el 19 de septiembre de 2003 falleció el agente de la Policía Nacional José García García, de 33 años de edad, a consecuencia de un accidente de tráfico ocurrido cuando realizaba una investigación relacionada con el tráfico de drogas en compañía de su compañero del grupo de la UDYCO Juan. Manuel. O. R., que resultó herido de gravedad.

El suceso se registró alrededor de las 0.45 horas, cuando los dos agentes se encontraban a la altura del antiguo hotel «Solymar», a la salida de Almería por la carretera de Málaga, e iniciaron el seguimiento de unos presuntos traficantes de estupefacientes que les infundieron sospechas. Durante la persecución, el conductor del vehículo policial, a causa del reventón de una rueda, perdió el control del mismo y el coche fue a impactar contra el talud de la montaña existente en el acceso a la Autovía del Mediterráneo.

El último caso de un agente de la autoridad muerto en acto de servicio tuvo lugar el pasado 16 de septiembre de 2008. Francisco Javier Balbín miembro de la Policía Local de Almería falleció en accidente de tráfico durante el transcurso de una persecución a un infractor de tráfico. Catorce agentes de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad de Estado adscritos a las plantillas de Almería han perdido la vida en nuestra provincia en acto de servicio durante los últimos treinta años.

Aunque la mayoría de los casos, como en el tema de Francisco Javier Balbin, las victimas fallecieron en accidentes de circulación durante persecuciones por la comisión de delitos o infracciones, tres de ellos fueron alevosamente asesinados. En el caso del agente Balbín se convierte en la primera baja de un policía local en acto de servicio en la capital, no así en la provincia donde hace varios años un agente falleció en Garrucha mientras dirigía el trafico al caerle encima una farola y otro agente de la Policía Local de Nijar perdió la vida en la carretera de Agua Amarga a donde se dirigía para efectuar una inspección.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios