La Isleta del Moro, imperturbable

  • Es un pueblo de pescadores donde la naturaleza y la tranquilidad se funden en un marco incomparable

La quietud, la belleza y la impresión de que retrocedes a otra época. La Isleta del Moro es uno de esos lugares de la provincia que enamoran, que dejan boquiabierto, que tranquilizan. El estrés no es una de sus características, pero la fascinación sí. Este lugar de la provincia de Almería va entrando poco a poco en la retina, sin prisa pero sin pausa.

Son muchos los que el amor hacia este rinconcito. A las orillas de la zona del embarcadero, las pequeñas barcas tapan la arena de la zona ofreciendo más singularidad a la zona. Al mirar al frente, algunas de las coloristas embarcaciones se encuentran ancladas en medio del mar.

Bajo el fuerte oleaje y un cielo nublado, el paisaje de La Isleta del Moro cobra más fuerza. Las olas chocan contra las rocas del embarcadero, el mar salpica en el rostro de los que miran al horizonte y las nubes dibujan en el cielo un cuadro que acompaña a las particularidades de la zona.

Un paseo por las casas blancas de La Isleta del Moro lleva al visitante por la típica belleza de los pueblos de la costa almeriense que, muchos de ellos, tienen la particularidad de tener su origen en la pesca y se denota en muchos de los elementos que van decorando, como si fueran atrezzo de cualquier película del séptimo arte.

Al llegar al muelle del embarcadero, un matrimonio lanza la caña pero la suerte no acompaña. A un lado, una piragua se acerca a la orilla y, a otro lado, restaurantes y hoteles que se funden en el entorno.

Para los que permanecen durante todo el año en La Isleta del Moro, su forma de vida varía, la intensidad de los momentos se multiplica y predomina la sensación de libertad. Muchas son las personas que cambian su residencia de grandes ciudades como Barcelona o Madrid para residir en este pueblecito.

Sus gentes caminan al son de la tranquilidad que se vive en esta aldea de pescadores. La Isleta se convierte en una zona perfecta para practicar deportes subacuáticos como el buceo donde se puede practicar con algunos grupos como Lisojub y Subparke, éste se encuentra en Rodalquilar pero visita el pueblo para descubrir junto a sus clientes la posidonia oceánica que se encuentra en el fondo del mar.

La Isleta del Moro se encuentra dentro del Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar. Cerca de la plaza se encuentra un mirador desde el que se puede otear Los Escullos, que se encuentra a pocos kilómetros de la zona.

Antes de entrar en el embarcadero, se puede ver el lavadero de la zona, donde se encuentran varias pilas que llevan al visitante a otra momento de la historia. Aunque el pueblo conserva su origen marinero, las calles están muy cuidadas y denotan el interés por el turismo que atrae este pequeño rincón del Mediterráneo.

A unos metros se encuentra uno de las playas más destacadas de la zona, la del Peñón Blanco. Este espacio tiene 240 metros de longitud por 25 metros de anchura. Aunque el nivel de ocupación en temporada alta es bajo, cada año cuenta con más afluencia por la fama que adquiere.

Es una playa aislada cuya composición es de arena fina y oscura. Una de las estampas que se puede ver en verano son las caravanas en frente del Peñón Blanco. Un espacio escogido por los turistas por su amplitud.

Está retirada en uno de los laterales del pueblo. Los restaurantes de la zona huelen a pescaíto frito y se convierte en uno de los auténticos placeres gastronómicos de este pueblo. La Isleta del Moro tiene fama por su pescado fresco. En el hostal del pueblo, que cuenta con un local volcado al mar, se pueden degustar las variadas piezas recién sacadas del mar y cocinadas de diferentes maneras.

Este pueblo fue frecuentado antiguamente por árabes y piratas en busca de tesoros. Se piensa que el caudillo berberisco Mohamed Arráez, que llegó al lugar, fue quien le dio su nombre.

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