Luto y Soledad en el Entierro

  • Solo en algunos puntos la Hermandad del Santo Sepulcro fue arropada por la ciudad

  • La Cruz de Guía tuvo que esperar más de 20 minutos a que abriesen las puertas de la Catedral

Con un sabor amargo por el cercano final, pero con la alegría de que este Domingo resucitará. Así se ponía el broche al Viernes Santo en San Pedro, marcado por una larga jornada que comenzaba con la visita a los monumentos desde primeras horas de la mañana. Volvía a golpear fuerte el viento de poniente que deslucía una tarde desapacible en la ciudad. A pesar de ello, muchos almerienses ocuparon las aceras en determinados puntos acompañando el transcurrir de la Hermandad del Santo Sepulcro y Nuestra Señora de los Dolores por el centro de la ciudad.

Puntual a su temprana cita, a las seis de la tarde la parroquia de San Pedro abría sus puertas y el tintineo de una campana incesante anunciaba la salida de un Cristo Yacente que transportado en su urna de oro y cristal buscaba la Catedral. La música de capilla acompañaba la sobriedad y luto del cortejo.

Tras él, Nuestra Señora de los Dolores bajo su palio de cajón y al son de la Banda Municipal de Almería seguía los pasos del trono que portaba la cuadrilla mixta del Santo Sepulcro. En menos de veinte minutos la hermandad ya estaba en la calle.

Avanzaron hasta la calle Jovellanos, donde a la altura del Puga y a los pies del Real Monasterio de la Encarnación sonaba una saeta al primero de los dos pasos. La dueña de este rezo fue Ana Mar. A la llegada del palio el turno fue para María Canet. Velo puesto y alma en mano deleitaron a los allí presentes, que sabiendo de este punto de cante se habían congregado a la salida de la Calle Tiendas.

Se presentó la cruz de guía a las siete menos cuarto a los pies de los ángeles de Juan de Orea de la Catedral de la Encarnación, y allí esperó durante aproximadamente 15 minutos a que se abrieran las puertas del templo para poder entrar.

Después de 20 minutos volvía la hermandad al frío de la tarde sumándose al cortejo el Obispo de la Diócesis de Almería Adolfo González Montes, la corporación del ayuntamiento de la capital, los hermanos mayores de las diferentes hermandades y cofradías, la representación de la Agrupación de Hermandades y Cofradías de Almería; y resto de autoridades civiles y militares. Además, como el año anterior, el Diputado del Congreso, Rafael Hernando Fraile también acompañó a la hermandad; y lo hizo junto al Subdelegado de Gobierno en Almería, Andrés Miguel García Lorca, pregonero de la hermandad en este 2018.

Sin demorarse demasiado, llegaba al Santuario de la Patrona realizando los saludos correspondientes. Ya restaban pocos metros para llegar hasta San Pedro.

Tras el paso de la hermandad de Caridad por Carrera Oficial, hacía lo propio el Entierro pasadas las ocho y media de la tarde. Antes de las 10 de la noche ya encaraba la Calle Ricardos buscando el lateral de la parroquia de San Pedro, que seguía acumulando gente a sus puertas. Con mimo y cuidado, por las dimensiones de este trono, entraba el Cristo Yacente cuando todavía había algo de luz natural en las calles de la ciudad. Poco después del palio que dirige Eduardo Vicente recibía la última saeta de la tarde a cargo de Manuel Mateu.

Ya tan solo queda esperar a este Domingo de Gloria para cerrar el duro trabajo de un año y volver a empezar a proyectar el de la Semana Santa 2019.

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