De Madrid a Las Negras

  • Paz Mingo y su marido visitaron el núcleo como turistas y se quedaron Cambiaron la capital por esta localidad del país de la costa nijareña

Es algo frecuente oír hablar sobre la emigración desde los pueblos a las grandes ciudades, o éxodo rural, como se conoce a este fenómeno. Pero a veces ese movimiento se produce en sentido contrario, como en el caso de la historia que nos ocupa. La historia de Paz Mingo y de su marido, ambos madrileños, que decidieron cambiar la acelerada vida de la capital por la embriagadora tranquilidad de Las Negras. Una ciudad de más de tres millones de habitantes por un pequeño pueblecito de la costa nijareña de poco más de 300, si llega.

Y es que los encantos de esta localidad enclavada en pleno Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar son innegables. Tanto que sedujeron a Paz y a su marido, que cambiaron su lugar de residencia trasladándose más de 500 kilómetros de distancia para levantarse cada mañana contemplando el mar Mediterráneo.

"Las Negras es un pueblecito precioso y tranquilo, pero también diría que es el epicentro del Parque Natural Cabo de Gata-Níjar en cuanto a oferta cultural. También tiene muchos servicios para los turistas y mucha vida durante los meses de verano", cuenta Paz.

De hecho, ella forma parte de ese servicio a los turistas, pues como forma de vida, una vez afincada en Las Negras, montó una tienda de ropa y artesanía, 'El Taller de Gata'.

Se trata de la primera tienda que se abrió en la localidad y lleva más de 17 años funcionando. Allí, Mingo ofrece todo lo que los visitantes van buscando. "Tenemos desde moda urbana hasta ropa de playa, joyería, artesanía... Lo que le gusta a los turistas, cosas diferentes, originales y de calidad", explica la madrileña.

Su marido también se dedica a los servicios. Hace un par de años abrió otra pequeña tienda en Las Negras en la que venden a los visitantes productos típicos de la gastronomía almeriense como vinos, aceites e incluso mermelada de tomate raf.

Así, Paz y su marido pasan los días desde hace 17 años, que se dice pronto. Viviendo en un enclave paradisíaco en el que, durante los meses de verano reciben muchas visitas de turistas, y durante la temporada de invierno viven a un ritmo más pausado.

"Para estos meses la verdad es que esperamos bastante movimiento. La temporada se presenta interesante. Ya en junio notamos más afluencia de turistas que el año pasado. Y en verano se nota mucho en las ventas", cuenta Paz.

En cuanto al perfil de turistas que visitan su pequeña y encantadora tienda enclavada en Las Negras, Mingo destaca que, además de los españoles, la mayoría son "británicos, holandeses y alemanes". Todos ellos atraídos por la innegable belleza de este pequeño reducto de paz en el que parece que no pase el tiempo y que parece ajeno al estrés y al ruido del resto del mundo.

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