Roquetas de Mar

El 'Manifiesto' pide que los toros sean Patrimonio de la Humanidad

  • Todas las peñas de la provincia se adhieren al acto en el Museo Taurino roquetero. Asistió a la cita el vicepresidente del comité ejecutivo de la Coordinadora Internacional por la Tauromaquia, William Cárdenas

Las peñas taurinas de la provincia de Almería estamparon ayer su rúbrica para que se oyera alto y claro su adhesión al Manifiesto que pide a la Unesco que la Tauromaquia sea declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. Las firmas se suman así a la Coordinadora Internacional creada para gestionar la declaración y para conducirla hasta su reconocimiento oficial por parte de este alto organismo de las Naciones Unidas.

En el acto celebrado en el Museo Taurino ubicado en la Plaza de Toros de Roquetas de Mar, se contó con la presencia entre otros del vicepresidente del comité ejecutivo de la coordinadora internacional por la Tauromaquia, William Cárdenas, así como el presidente de la peña taurina roquetera, Rufino Irigaray, junto al presidente de la Diputación Provincial y alcalde de Roquetas, Gabriel Amat, la primer teniente de alcalde, Eloisa Cabrera o Víctor Zabala, cuya labor ha permitido que se concrete este movimiento, calificado como "un histórico acto de recogida de firmas. Que haya unión entre todas las peñas para que la fiesta de los toros sea patrimonio cultural de la humanidad", se pidió por parte de la mesa presidencial.

Además hubo otros actos, como la presentación del documental 'El toro, guardián de la dehesa', en una mesa moderada por el aficionado Juan José Torres con la participación de Emilio Lentisco y Juan José Ruiz Plaza, quien el pasado viernes protagonizó la lectura del Pregón de Navidad celebrado en la Escuela de Música, Danza y Teatro de El Parador. A continuación se presentó la publicación  'El Catecismo Taurino', moderando la mesa Víctor Zabala de la Serna. Una foto de familia de todos los presentes que llenaban el aforo del Museo Taurino aglutinó a los amantes de este arte tan hispano que se pide sea reconocido por la Unesco. Como no podía ser menos, una copa de vino español ponía fin al evento.

El Manifiesto expone entre otros argumentos que "la Fiesta de los Toros extrae sus raíces de un fondo milenario de la  Cultura Mediterránea heredada por los pueblos latinos, en la cual el enfrentamiento entre el hombre y el toro, y su interpretación simbólica, han dado lugar a un sin fin de mitos, de celebraciones y de obras maestras en las bellas artes y en la literatura, el teatro, la música, el canto, la danza y muchas más. Que la Tauromaquia está basada en el respeto que los ganaderos, toreros y aficionados sienten por el toro durante su lidia y durante su cría en condiciones óptimas de libertad. Que la protección de cualquier expresión del patrimonio inmaterial condiciona la diversidad cultural y garantiza el desarrollo sostenible, como lo declara el texto de la Convención para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial. Reafirmamos igualmente la singularidad del Toro bravo de lidia, su bravura y la riqueza genética de sus numerosos encastes. Está en juego la Diversidad de las Expresiones Culturales cuya validez ha sido declarada por la Convención de la Unesco firmada en 2005, con la única obligación de su conformidad con la Declaración Universal de los Derechos Humanos. La Fiesta de los Toros constituye un patrimonio cultural inmaterial reuniendo todos los criterios especificados por la Convención para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial firmada en la Unesco el 17 de octubre de 2003".

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