El 'Manuela Cortés', un oasis de tranquilidad y distensión

  • Diecinueve personas mayores utilizan este centro de día frente a las residencias o la soledad de sus casas. Allí reciben asistencia sanitaria y social cada tarde

El Centro de Estancias Diurnas Manuela Cortes gestionado por la Asociación El Saliente que abría sus puertas el pasado mes de septiembre, es uno de los recursos con los que cuentan los mayores del Almanzora y sus familias. Miguel, María del Mar, Catalina, Juana, Ana María, Yudit o Diego, son los nombres de algunos de los diecinueve usuarios que el transporte adaptado recoge en sus hogares para trasladarlos hasta el centro.

A las nueve y media de la mañana comienzan con el desayuno, para continuar con las distintas actividades que a diario programa una terapeuta ocupacional.

"Los principios son difíciles" así califica la directora del Centro, Alicia García, el primer día, "la mayoría de las ocasiones cuesta más trabajo a la propia familia que a los mayores acudir al centro. En contra de lo que muchos puedan pensar, aquí hay personas que cognitivamente no están bien, pero también están con nosotros, personas que por su situación familiar, hijos que trabajan o bien que viven solos, comparten parte de su tiempo con nosotros, se relacionan con otras personas, y les damos los cuidados que necesitan" explica la directora.

Miguel Rivas, es uno de los ejemplos, se trata de un vecino de Arboleas, que vive con su hija, "al principio me costó, porque yo he vivido siempre en Armilla y al venirme con mi hija tardé un poco en adaptarme. Pero lo cierto es que esta es la mejor casa del mundo, por lo menos para mi". Catalina Granero, es vecina de la pedanía albojense de Llano de los Olleres, que entre descanso y descanso, le hace un "tapabocas" como ella misma dice a su hija, "aquí nos cuidan bien y no trabajamos, se está muy a gusto. Además me gusta jugar a las cartas y al bingo y todas las tarde jugamos un rato".

Los Centros de Día son una de las alternativas que pone a disposición la Ley de Dependencia para personas mayores de 55 años. Es una de las opciones para no abandonar definitivamente sus hogares y poder recibir los mejores cuidados. Con ellos trabajan en este centro cuatro auxiliares, una terapeuta, una fisioterapeuta, una enfermera, y las cocineras que cada día se ocupan de la comida. Solo hay un momento de descanso tras el almuerzo, el resto de la jornada, hasta las cinco y media de la tarde, se suceden sesiones de rehabilitación, actividades para mantener activa la memoria, talleres de gimnasia, música, juegos, peluquería e incluso se programan excursiones como la realizada hace pocos días al Santuario El Saliente.

"La parte positiva de un centro de día, es que aquí reciben los cuidados que necesitan, se relacionan con otras personas, aunque es cierto que no suplimos a la familia, pero reciben el calor de sus compañeros y cuidadores. Y además, a las cinco y media de la tarde, vuelven a sus hogares, no tienen que abandonarlos, esto sería lo más difícil para ellos" explica Alicia García.

Después de una jornada con los diecinueve mayores de este centro, despedimos el día con las tortas y el chocolate que, María del Mar, una de las usuarias ha traído para merendar.

Después de compartir un día con los abuelos y las trabajadoras del centro se descubre que no realizan solo un servicio sanitario sino también social. Además de proporcionales un seguimiento de enfermedades, realizar medidas preventivas y educativas o de rehabilitación, los mayores disfrutan de otras actividades socioculturales que mejoran su bienestar psicológico. Los centros de día no son hogares ni clubes de ancianos, muchos de sus usuarios son personas sanas que acuden para distraerse. Cada vez hay mas familias dispuestas a colaborar en el cuidado del mayor, pero no disponen de tiempo durante todo el día. Estos centros permiten el cuidado de personas durante las horas laborales y permanecer, a su vez, en su entorno familiar.

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