Mata a su mujer en Cuevas y se ahorca tras avisar por móvil

  • La víctima se encontraba en la casa de una octogenaria impedida a la que cuidaba desde hacía años

  • El Ayuntamiento de Cuevas decreta dos días de luto y condena lo ocurrido en Burjulú

Burjulú es una pequeña pedanía de Cuevas del Almanzora en la que todos se conocen. En el camino de las Huertas vive María Antonia, una octogenaria impedida desde una edad muy temprana que está al cuidado de una sobrina y un sobrino que reside habitualmente en Tarragona. Debido a su grado de dependencia, durante años ha recibido los cuidados de mujeres que han residido con ella en su domicilio. La última de ellas era una chica de 38 años y natural de Paraguay que había conseguido el trabajo gracias a una familiar que lo había realizado antes.

María Dolores estaba casada y con un boliviano, también de 38 años, con el que tuvo una niña que en la actualidad ronda los 8 años. El hombre no residía con ellas porque habían iniciado los trámites de separación aunque lo había hecho durante un tiempo a pesar de que la familia de la anciana no veía con buenos ojos inicialmente que un hombre viviese en la casa de ésta. Sin embargo, el carácter afable de la paraguaya, que supo ganarse a los vecinos, venció cualquier tipo de duda.

Pero, como se ha dicho, la relación estaba a punto de romperse y el hombre no supo aceptarlo. De hecho, el pasado martes habría acudido a la vivienda en la que trabajaba María Dolores para pedirle que volviese con él. La negativa de la mujer hizo que el hombre acabase, al parecer, en el centro de salud más cercano por una crisis de ansiedad. Sin embargo, son muchos los vecinos que recuerdan cómo ese día la Guardia Civil llegó al lugar. Pero ni en ese momento ni en otro denunció María Dolores malos tratos. Así lo han confirmado diferentes cargos públicos, como el propio delegado del Gobierno, Antonio Sanz. Sin denuncia, María Dolores no tenía a su disposición ningún medio para protegerla de lo que estaba por venir.

Domingo por la mañana. La hija de María Dolores no está en casa porque su padre se la ha llevado con unos familiares en Vera. El hombre regresa a la casa de Burjulú cuando sólo están en ella la futura víctima y una anciana que prácticamente no puede salir sola de la cama y la que María Dolores trataba "mejor que si fuese una hermana" y a la que paseaba y trasladaba a comprar, a la peluquería, etc., tal y como atestiguan varios vecinos. En esta tesitura y sin nadie que pueda defenderla, María Dolores muere a manos de con quien durante años compartió su vida. Acto seguido, el hombre manda un mensaje por WhatsApp a la sobrina de la anciana y a un amigo y les comunica que ha matado a su mujer y que se va a quitar la vida. Así lo hace, puesto que al llegar la Guardia Civil y la Policía Local a la casa gracias a una alerta del 112 de Andalucía, se lo encuentran ahorcado. Los agentes localizan también el cadáver de la mujer, que no presenta aparentes signos de violencia a primera vista. Esto descarta en principio el uso de un arma blanca o de un arma de fuego, por lo que las primeras hipótesis parecen apuntar a una muerte por asfixia o, en menor medida, a un golpe. Ésta será una de las cuestiones que deberá determinar la autopsia que realice el Instituto de Medicina Legal de Almería.

Poco después la noticia corre como la pólvora por Burjulú en bares y puntos de encuentros de la vecindad. Pocos pueden creer lo que ha ocurrido en la pedanía de un municipio que en los últimos años no había conocido la lacra de la violencia de género. Mientras todo esto pasa, la Guardia Civil y la Policía Local custodian los cuerpos hasta la llegada de la funeraria. Pasadas las dos se autoriza el levantamiento de los cadáveres, que ya se encuentran en Almería para la autopsia.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios