Muñeco con certificado de adopción

  • Mara Maldonado, propietaria de la tienda Oropel, fabrica muñecos con apariencia real de recién nacidos que luego vende · Uno puede costar 250 euros y están causando furor en Estados Unidos

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Se llama Rocío. Pesa algo más de tres kilos y parece que mira hacia el techo, de manera plácida, mientras descansa en brazos de Mara Maldonado, propietaria de la tienda Oropel (calle General Tamayo, 2). Tiene el pelo negro, las uñitas pequeñas y perfectas y un chupete en la boca. Grandes ojos almendrados y venas que se transparentan bajo la piel del bebé. Ha sido adoptada. Una mujer ha querido llevársela a casa ya que, nada más verla, la conquistó.

Pero Rocío no llora, ni necesita pañales. Es una muñeca de un realismo tal que, en brazos de su hacedora, parece que comenzara a moverse, buscando motas en el aire, como hacen los niños pequeños. Son los muñecos Reborn, que causan furor en Estados Unidos, desde donde envían hasta Almería los moldes que utiliza de modo habitual para conseguir las piezas duras (cabeza, brazos y piernas). Aún así, cada parte es única e irrepetible, porque la elaboración es cien por cien manual. Los vio en un anuncio de televisión y se preguntó: "¿Por qué no?", comenzando un reto que ya ha dado como fruto cuatro muñecos. "Vamos a ir creando más conforme se vayan vendiendo, pero ha sido un éxito porque a Rocío ya la han adoptado y tenemos otro más reservado", afirma Maldonado. Los demás esperan en el escaparate de la tienda. Una de ellas, más pequeña, como si hubiera nacido antes de tiempo, descansa delicada sobre un cojín. Y justo al lado, el grande, dominando, mira fijamente al vacío cercano de quien se acerque al cristal.

En aproximadamente una semana está la figura lista. Y una vez que alguien decide llevárselos a casa, junto al Reborn se le entrega también un certificado de adopción donde figura el nombre del muñeco, el de la persona que se lo lleva y otras características como el peso del mismo. Igual que si fueran reales.

Parece imposible, pero es real. Los movimientos del muñeco, aunque sea una figura inerte, parecen de verdad. El peso, que en muchos casos iguala a los de un neonato, hace que quien lo tiene en brazos sienta que es un niño casi real. De momento "no sé si lo hace alguien más, pero creo que soy la única persona en Almería que los elabora y los tiene en la tienda", asegura Maldonado.

En España son de reciente llegada, pero ya lo hacen pisando fuerte. La simpatía por los muñecos Reborn ya ha arrasado en Norteamérica y otros países europeos, donde están causando furor no sólo entre niños y adolescentes, sino con los adultos. En la creación de uno de ellos intervienen habitualmente dos artistas, uno de los cuales hace una primera escultura de la que salen los moldes (Maldonado trabaja codo a codo con Juan Carlos Felices, su marido) que son cabeza y extremidades elaborados en vinilo y que son completados por el segundo artista, que los transforma en un bebé de aspecto real, poniéndole el cabello, los ojos, y pintándole todos los detalles además de vestirlo de un modo adecuado.

Una vez finalizados, los mismos pueden ser adoptados por los coleccionistas (clientes potenciales para los mismos), por tiendas de artículos para bebés, que los emplean como modelos, por centros que los usan como terapia para sus internos, como los asilos de ancianos entre otras muchas posibilidades.

En el negocio de Maldonado, no sólo se venden estas creaciones, sino que desde hace tiempo son especialistas en objetos religiosos. Este es el caso de los belenes, que han notado la crisis de este último 2009, o las figuras de santos que aunque se siguen vendiendo, también lo hacen en menor número ya que la situación económica actual ha hecho cerrar a algunos almacenes distribuidores de los mismos.

Escapularios, medallas y amuletos de la suerte como llamadores de ángeles son muy demandados, en el caso de estos últimos, por la gente joven. Y destaca, entre todas las imágenes, la de una Virgen grande, vestida de negro, llorosa. Múltiples encajes adornan su cuello. "Yo las vendo vestidas o para que las adornen los demás". Un aval importante, para Maldonado es que "todo lo que tenemos está bendecido".

Para los amantes de estos pculiares bebés, el precio no es un impedimento. En el caso de Rocío, su madre de acogida ha pagado 250 euros, pero en los países donde están de moda estos juguetes, se han pagado desde los 150 euros los más simples, hasta 11.000 euros para aquellos que son únicos elaborados por los artistas internacionales más reconocidos. Esto es debido a que pueden llegar a vestir prendas y pequeñas joyas de los modistos o diseñadores más exclusivos.

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