"Nadie propuso en las reuniones la no idoneidad del nombre"

  • El exdirector del Teatro Municipal asegura que la polémica de Rafael Alberti ha provocado que "quedemos en evidencia ante todos. El daño ya está hecho"

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Cuando se inauguró el Teatro Municipal Rafael Alberti de Huércal-Overa comenzó una nueva etapa en la vida cultural del municipio, al frente de ella había un Patronato Municipal y sobre todo un hombre clave: el director de ese patronato, Vicente Parra quien durante cinco años trabajó con tesón y esfuerzo para que los vecinos y comarca pudieran disfrutar de grandes espectáculos culturales en este edificio. Con la polémica creada por la retirada del nombre del Teatro, desde Diario de Almería se han recogido sus sentimientos ante este hecho.

-Cómo exdirector del Teatro Municipal, ¿qué le ha parecido la decisión de retirar las letras del nombre?

-Para empezar he de decir que tal decisión se me antoja precipitada, absurda e innecesaria. Como exgerente del Teatro Municipal Rafael Alberti me siento tremendamente indignado ante el proceder del equipo de gobierno del Ayuntamiento de Huércal-Overa, mi pueblo. Manifiesto aquí y ahora un profundo pesar porque considero que ofenden a muchos huercalenses que así lo decidieron y sobre todo a la figura de un escritor tan insigne de las letras españolas.

-El Patronato del Teatro estaba formado por personas de distintos sectores de la cultura y representantes de grupos políticos, ¿se habló en las reuniones de la no idoneidad del nombre?

-Ya en el inicio de la legislatura, el equipo de gobierno del PP, procedió a eliminar de un brochazo el Patronato que llevaba su nombre. Ahora las decisiones son unilaterales de una sola persona que es la que determina su quehacer diario. Entonces un grupo de "expertos" en las distintas ramas escénicas asesoraba a los miembros del ente autónomo en orden a valorar las distintas propuestas artísticas puestas sobre la mesa. Hoy no, actualmente se prescinde de esa valiosa información y se operaba unipersonalmente. Aclarado este punto, y contestando más concretamente a la pregunta, afirmo rotundamente que en ningún momento, nadie manifestó la conveniencia de cambiar el nombre del teatro. Se escucharon algunos rumores, pero en las reuniones nadie propuso abierta y claramente la no idoneidad del nombre.

-¿Qué le parece que digan que el proceso de votación de los vecinos pudiera estar amañado?

- Por lo que yo conozco, puedo asegurar que el proceso fue totalmente democrático y limpio. Fui uno de los votantes, siguiendo las instrucciones que facilitaban en la página cada persona podía votar libremente. Así se hizo y resultó el nombre de Alberti como el más votado. Pudo haber sido otro nombre el ganador pero nadie puede dudar de que se realizara con todas las de la ley.

-Como impulsor de la cultura en Huércal-Overa a través de su anterior cargo, ¿qué opinión le merece el hecho de que el concejal afirme que Rafael Alberti no representa al municipio ya que no tienen ningún vinculo con el pueblo?

-No estoy en nada de acuerdo con la polémica planteada en lo referente a que este espacio escénico no debe llevar ese nombre porque "no vende", por no tener "vinculación local", y mucho menos porque Rafael Alberti "era republicano y de izquierdas". Parece mentira que el pleno siglo XXI se puedan decir impunemente esas barbaridades. Resulta incomprensible que un escritor, poeta, dramaturgo, historiador de su época…, de renombre mundial; abanderado de nuestro país por doquier; miembro de la Generación del 27; íntimo de escritores tan sobresalientes como: Federico García Lorca, Vicente Aleixandre, Miguel Hernández, Antonio Machado, Pablo Neruda…; Premio Nacional de Literatura; Hijo Predilecto de Andalucía; Doctor Honoris Causa por la Universidad de Cádiz; andaluz de pura cepa… No merezca dar nombre al Teatro de Huércal-Overa, por su trayectoria política. Vaya falacia.

-¿Qué le ha parecido la reacción de los vecinos?

-Por lo que he podido pulsar en la calle, los huercalenses se han sentido molestos tanto en la forma como en el fondo, y me explico: En la forma ya que no se puede llegar de buenas a primeras con un camión grúa y quitar las letras del nombre sin antes haberlo pasado por pleno. Precisamente el día 27 de marzo, que dicho sea de paso, era el Día Mundial del Teatro y el 5º Aniversario de nuestro espacio escénico. ¿Pura coincidencia? ¿Ignorancia? Permítanme que lo dude. Premeditado, totalmente. En el fondo, desde el Ayuntamiento, bajo ningún concepto, se desea que nuestro teatro lleve el nombre de este literato por sus tendencias políticas. Las razones aportadas me parecen banales por un lado e ideológicas por otro. Vamos a hablar claro. Me resisto a pensar que la campaña orquestada por el concejal de Cultura se deba "a una gran demanda social". La gente tiene otras cosas más importantes en qué pensar sin pararse en estas tonterías. Ahora se argumenta que "se ha hecho para oír reacciones". Si tanto duele ese nombre, ¿no hubiese sido mejor hacer una encuesta a todos los vecinos y haber obrado en consecuencia antes de proceder a quitar las letras de la fachada?

-¿Le han transmitido algunos de ellos su sentir por la calle?

-Mucha gente consultada considera un craso y monumental error la decisión adoptada por el equipo de gobierno por inútil e innecesaria. Incluso algunos votantes del PP se sienten engañados ante tal postura en tanto en cuanto no conduce a nada y ha puesto en entredicho al pueblo de Huércal-Overa. ¿Qué seriedad es esta? Esto no es el cortijo de nadie y es más, no es solo obra de este Ayuntamiento pues fue subvencionado por la Diputación Provincial de Almería, la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía y el propio Ayuntamiento, a partes iguales. Se ha montado tal revuelo en el pueblo que aquí no se habla de otra cosa, y fíjense en los tiempos que corren si no hay asuntos que encarar en estos momentos de mucha mayor importancia y transcendencia para los habitantes.

-¿Le gustaría que el pueblo vuelva a optar por el nombre de Alberti?

-Es indudable que el daño ya está hecho. Hemos quedado en evidencia ante todos: el pueblo de Huércal-Overa, los medios de comunicación, las instituciones que lo apadrinaron, el mundo del espectáculo, las redes sociales, la Cultura en general... A pesar de ello, ante todo soy democrático y aceptaré lo que en un proceso abierto y plural se determine. Pero no se puede decir a boca llena que Rafael Alberti (con mayúsculas) no sea "la persona meritoria de dar nombre al teatro", me parece una falta de respeto y de consideración hacia tan ilustre persona. Además, y ya para terminar, tras cinco años resulta obvio decir que va a ser contraproducente para este espacio escénico dado que es conocido en el mundo del espectáculo como tal en toda España y parte del extranjero, amén de los gastos que ocasionará dicha decisión.

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