Pueblos blancos anclados entre las sierras de Filabres y Alhamilla

  • La comarca de Los Filabres esconde unos de los parajes naturales más impresionantes de la provincia, perfecto para escapar de la rutina y disfrutar de la naturaleza a través de la práctica del senderismo

Almería esconde una comarca, la de Los Filabres, que se convierte en un rincón perfecto para escapar de la rutina alojándose en pequeños pueblos en los que en los que parece haberse detenido el tiempo. La comarca, entre dos sierras de considerable altura y espectacular belleza como la Sierra de los Filabres -al Norte- y la Sierra Alhamilla -al Sur-, es un lugar ideal para la práctica del senderismo, un deporte en auge. Un rincón que se caracteriza por la variedad cromática de sus paisajes, que van desde el blanco más puro, pasando por toda la gama de verdes, grises y ocres, que ofrecen las cumbres de la sierra y, por supuesto, el desierto.

Sus pueblos, ideales para disfrutar de la naturaleza y el ambiente rural, son Alcudia de Monteagud, Benitagla, Benizalón, Castro de Filabres, Lubrín, Lucainena de las Torres, Olula de Castro, Senés, Sorbas, Tabernas, Tahal, Turrillas, Uleila del Campo y Velefique.

Para descubrir la comarca se proponen dos sencillas rutas. La primera lleva a descubrir Lucainena de las Torres, con un destacado pasado minero. Al caminar por sus calles, el visitante mirará con atención sus casas encaladas, siempre con sus macetas y flores.

El paseo llevará descubrir la Iglesia Parroquial de la Virgen de Monte Sión -del siglo XVIII-, la escuela pública Diego Ropero , el mirador El Poyo de la Cruz o sus lavaderos. Tampoco se puede dejar de ir a los manantiales de agua ferruginosa en el Barranco de Juagarí o a los restos de poblados, con hornos de fundición incluidos, que aún se conservan. Otro de los atractivos de Lucainena es su vía verde, un lugar muy visitado por los amantes al senderismo o al ciclismo. Se trata de un sendero circular que recorre una antigua vía de ferrocarril.

Cerca de este pueblo se encuentra Turrillas, en el que se recomienda visitar la ermita de San Antonio, situada a las afueras , así como contemplar la depresión que se extiende hasta la Sierra de los Filabres. Próximo a Turrillas está Tabernas, que se asienta sobre el más famoso desierto europeo. Aquí se debe visitar la iglesia de Nuestra Señora de la Encarnación, el castillo-fortaleza y el Ayuntamiento.

La segunda ruta lleva a Los Filabres Orientales, cuyo recorrido empieza en Uleila del Campo, en el que el visitante no debe irse sin haber probado sus ricos quesos y descubrir su artesanía a través del Museo del Esparto y el de La Tejera. Benizalón y Benitagla, famoso por sus vinos caseros, son otros dos de los municipios de obligada visita.

El primero posee un rico patrimonio, del que destacan los restos de la fortaleza de Benima, el artesonado mudéjar de la iglesia de la Virgen de las Angustias o la Ermita de la Virgen de Monteagud, que alberga la imagen de la Virgen de la Cabeza.

Las siguientes paradas llevan a Alcudia de Monteagud, donde hay que visitar el templo de Santa María, y a Tahal, pueblo con historia como muestran los grabados neolíticos y argáricos de la Peña de los Chaparrales o de la Piedra de las Llaves y el llamado Yacimiento del Cerro del Mojón.

Tahal también dispone de un importante conjunto monumental, que incluye la iglesia, sede del Santo Cristo del Consuelo, y el Castillo mandado construir los Enríquez, con su torre del homenaje.

Además de las dos rutas propuestas, el viajero debe conocer el pueblo de Senés, que tiene una importante riqueza arqueológica en el despoblado de Cuesta Roca, en el Cerro del Mortero, en el Cortijillo. Además, Velefique por el que al caminar por sus calles se descubre algo propio, como es la pizarra, elemento empleado en muchas viviendas. Cierra el recorrido Castro de Filabres también con construcciones típicas de pizarra. En estos dos municipios donde se puede practicar el ciclismo con grandes vistas y rodeados de naturaleza.

Etiquetas

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios