Sierra de Los FilabresLa Junta acuerda dejarla en 'barbecho' para restablecer la población de caza mayor

  • Acometen un plan de choque para recuperar especies como el ciervo y el jabalí

  • La modalidad del rececho no se verá afectada por este parón cinegético de la próxima temporada

Cazadores durante el traslado de reses de caza mayor al finalizar una montería en la sierra de Los Filabres. Cazadores durante el traslado de reses de caza mayor al finalizar una montería en la sierra de Los Filabres.

Cazadores durante el traslado de reses de caza mayor al finalizar una montería en la sierra de Los Filabres. / uroz

La Sierra de Los Filabres no vive su mejor momento. Una imagen vale más que mil palabras. Los que la conocen bien, cazadores, agricultores, guardas forestales, técnicos y personal de Infoca, entre otros, aseguran que en los últimos 50 años no recuerdan una imagen como la que ahora se puede percibir con sólo pasar por la carretera que va desde Gérgal hasta Serón o hacia Bacares. Pinos caídos, cantidad de madera acumulada en el suelo entre la masa forestal, una plaga de procesionaria que lleva años proliferando sin freno, y una merma importante de las poblaciones de animales salvajes como ciervo y jabalí, han llevado a la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía a adoptar medidas de choque para intentar recuperar el esplendor que un día tuvieron en esta zona de Almería (considerada como el pulmón verde de la provincia) las reses de caza mayor, tanto por su abundancia como por la calidad de los trofeos. Entre otras cuestiones, la Sierra de Los Filabres estará al menos una temporada en 'barbecho' de monterías y batidas con el objetivo de regenerar especies que un día fueron introducidas en estos montes, que tanta riqueza generan a las poblaciones rurales de forma directe a indirecta, y que en los últimos años, principalmente debido a las extremas condiciones climatológicas, están en declive.

La medida se aplicará ya en la próxima temporada (la oferta está próxima a salir publicada, en el mes de mayo), por lo que los miles de cazadores que cada año se adentran en el bosque de Los Filabres en las numerosas monterías y batidas organizadas por la Delegación Provincial de Medio Ambiente (en los cotos públicos), tendrán que esperar al menos hasta el próximo año para volver a disfrutar de este deporte, la cinegética, que a tantos aficionados (almerienses y extranjeros) atrae a esta tierra.

El objetivo de este parón es asegurar una población de ciervo y jabalí óptima para el futuro, como asegura el delegado de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía, Raúl Enríquez, quien, consciente de la situación, es contundente a la hora de señalar a las condiciones climatológicas como la causa principal de toda la "delicada" situación que vive esta sierra almeriense. El parón en monterías y batidas es una medidas habitual en cualquier zona de actividad cinegética para el control de las poblaciones. No obstante, cabe destacar que únicamente será para monterías y batidas, por lo que la modalidad del rececho seguirá desarrollándose sin verse afectada, así como otras modalidades porpias de la caza menor. También los expertos señalan directamente a las "agresivas" condiciones climatológicas como el principal detonante de la merma de población de reses de caza mayor y la calidad de los trofeos, así como también para la proliferación de la procesionaria que es otro de los frentes que mantiene en jaque a una extensa masa de pinar y que se hace difícil de controlar con tratamientos específicos por lo perjudicial que pueden ser para la fauna que habita en la zona. Cabe destacar no obstante, que el Plan de Gestión Integral de Montes Públicos, para el que la Consejería de Medio Ambiente ha destinado a la provincia de Almería 1,5 millones de euros y que entró en vigor el pasado año, recoge precisamente medidas para atajar este tipo de problemas, que para el delegado son "prioritarios" en la provincia.

El personal de Medio Ambiente, consciente de que en los últimos años las poblaciones de ciervo y jabalí han ido en descenso, algo que se palpa, entre otras cosas, en los resultados de las monterías y batidas más recientes que no han sido los esperados, han sido los impulsores de la medida enfocada a la regeneración de la fauna y que conlleva dejar en blanco la oferta pública al menos una temporada, hasta ver los resultados.

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