Sunseed, una ecoaldea pionera en la enseñanza de vida sostenible

  • Hace 30 años un grupo de ingleses iniciaron este proyecto orientado a la reforestación de la zona

  • Ahora es una comunidad que, en cooperación con varias universidades, instruye sobre educación medioambiental

Situados a los pies del río Aguas y en un entorno donde reina la vegetación y el silencio, se encuentra la ecoaldea Sunseed Desert Technology. Una docena de personas son las encargadas del cuidado y mantenimiento de un proyecto de enseñanza sostenible, que cada año cobra más popularidad.

Sunseed se fundó en 1986 por un grupo de ingleses que estaban haciendo investigaciones sobre reforestación y aprovechamiento de aguas residuales en el desierto de Sudán. Cuando empezó la guerra civil en este país, buscaron un sitio más pacífico donde poder seguir sus investigaciones y encontraron en Los Molinos del río Aguas, el lugar perfecto por poseer unas condiciones climatológicas parecidas.

"Hace treinta años empezaron con la construcción de casas, la utilización de paneles solares para calefacción y cocinas, depuración y captación de aguas y los huertos ecológicos. Desarrollaron técnicas que les permitía vivir desconectados de la red eléctrica y del agua en un clima semiárido, reduciendo al máximo la huella de carbono", explica Dario Ferraro, coordinador de comunicación de Sunseed.

En sus inicios fue un proyecto de investigación, pero actualmente se encargan de la enseñanza y divulgación de la vida sostenible y ecológica. "Ahora intentamos ser multiplicadores de experiencias, la gente viene y aprende métodos basados en la sostenibilidad y cómo reducir el impacto humano sobre el medio ambiente", sostiene Ferraro.

Reciben personas de todas partes del mundo, pero los británicos son los más habituales por lo conocido que es el proyecto en Reino Unido. "No es raro ver a gente de Estados Unidos, Canadá, América del Sur e incluso Indonesia", y afirma que se hacen conocer sobre todo por el "boca a boca" aunque cada vez más, participan en festivales y ecoencuentros como el de Almócita, "con el objetivo de ponerse en contacto con más voluntarios de España". Además, pertenecen a la Red Ibérica de Ecoaldeas y reciben estudiantes para hacer tesis doctorales, gracias a su colaboración con universidades internacionales. Está dentro también del Voluntariado Joven Europeo, que acoge a jóvenes europeos entre 18 y 30 años, y normalmente lanzan talleres y cursos aptos para todos los públicos.

Estas dos últimas semanas, han llevado a cabo un curso sobre 'permacultura', un tipo de "agricultura permanente que se basa en la elaboración de un diseño eficiente que maximiza la productividad y reduce la utilización de químicos y de trabajo humano". Enseñan cómo desarrollar asentamientos humanos a la vez que se conserva la naturaleza.

Las clases son teóricas, utilizando "la inteligencia colectiva" del grupo, y hay aplicaciones prácticas. Los talleres se realizan en una cúpula geodésica, un domo que es utilizado como aula. Los trabajos que se desarrollan en Sunseed, se quedan ahí instalados de forma permanente. Además tienen todo documentado informáticamente y disponible en su web.

El próximo curso, es sobre 'la introducción a la vida en ecoaldea' y dan las claves para poder vivir en comunidad. "Creemos que uno de los factores clave para vivir de forma sostenible es volver a vivir en comunidad, en grupos de gentes con asentamientos donde se comparte más y no hay tanto individualismo", detalla el coordinador.

El proyecto recibe una media de 300 visitas al año de curiosos y estudiantes; les demuestran que es posible autoabastecerse con cultivos ecológicos, energías renovables, eco-construcción y regeneración de los suelos, siempre viviendo en comuna.

Su sostenibilidad económica se basa en las donaciones de los voluntarios y por las ayudas de las universidades que participan en el proyecto. Los voluntarios que se quedan más tiempo, pagan menos. El precio establecido son 25 euros al día, pero si se quedan una semana, serían 150 euros.

Reparten las tareas cada mañana, y cada visitante tiene un orientador que garantiza su aprendizaje. El personal permanente se estructura en nueve departamentos con tres equipos diferenciados. En primer lugar está el equipo práctico que se encarga de coordinar la vida de bajo impacto, la regeneración de zonas áridas y de las huertas ecológicas. Otro es el grupo práctico que se encarga de promover la innovación de tecnologías apropiadas, la eco-construcción y la comunicación de la ecoaldea. Y por último, está el área de mantenimiento que realiza mejoras en las infraestructuras del proyecto y la conservación de la acequia morisca, que reside en el nacimiento del río.

Se pueden encontrar cosas tan originales como una lavadora que funciona por el pedaleo de una bicicleta, cocinas solares, sistema de aguas residuales que se limpian con plantas, baños secos que se caracteriza por no utilizar agua entubada sino que aprovecha las capacidades del compostaje, un huerto con plantas medicinales, la elaboración de jabones e incluso maquillajes naturales.

¿Te imaginas vivir sin móvil, sin redes sociales, sin preocupaciones tan comunes como dónde aparcar o el estrés continuo del trabajo de oficina? En este remoto poblado, situado en pleno corazón del Parque Natural Karst, es posible. Ayudan a cambiar de chip, uno de ciudad y consumismo por otro de respeto al medio ambiente y amor por el prójimo.

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