Terapia a lomos de un caballo para ganar calidad de vida y equilibrio

  • La Asociación de Daño Cerebral 'Vivir' lleva más de un año realizando un taller de hipoterapia cada jueves con cinco personas afectadas por daño cerebral

Cada jueves de cinco a siete de la tarde, cinco personas afectadas por daño cerebral se sienten un poco más libres y autónomas. Todo gracias al taller de hipoterapia que desde hace más de un año la Asociación Almeriense de Daño Cerebral Vivir, con sede en El Ejido, lleva realizando en la Escuela Hípica El Tomillar. Una terapia a lomos de un caballo que ayuda a mejorar el equilibrio y ganar en calidad de vida a través de sencillos ejercicios posturales que estas personas realizan guiados por su monitora.

Como explica la presidenta del colectivo, Dolores Prado, "es una gimnasia que sirve de mucho a estas personas, y ellos suelen sentirse mejor cuando empiezan las clases". De hecho, su hijo Ramón acude a este taller desde sus inicios y deja claro que para él las clases son imprescindibles. "Lo vas notando día a día porque te sientes mejor, y si un día no vienes después lo notas. A mí me encanta", señala.

Como él, Mari Trini Román, Ana Jiménez y Pilar Romera, acuden una vez a la semana hasta la hípica para dejar a un lado la rutina. "Encima del caballo te sientes más libre, muy cómodo, eso es sin duda lo mejor", apunta Ramón.

Sin embargo, lo que más preocupa en estos momentos a la asociación Vivir es poder seguir desarrollando esta terapia. "Necesitamos más subvenciones porque ya se nos ha terminado la última que se nos otorgó, y estas personas no entienden de crisis así que me gustaría pedir a las administraciones que tomen conciencia y que nos ayuden", reclama Prado. Tras quedarse sin ayudas, son las familias las que corren a cargo de los gastos de las sesiones.

Así, mientras Ramón o Pili montan en el caballo Rocinante, la más pequeña, Ana Jiménez, se sube a lomos de Caramelo. Con ella, la monitora trabaja sobre todo con ejercicios de columna, porque los pequeños afectados por daño cerebral tienden a flexionarla en exceso. Eso sí, ante la mirada nerviosa y atenta de su madre que recuerda cómo la primera vez "me daba miedo y al principio se cansaba y quería parar pero ahora va muy bien y se nota que le gusta y que disfruta».

Sin embargo, antes de montar a caballo, los pequeños van tomando contacto poco a poco con el equino, con objeto de que vaya adquiriendo y ganando la confianza. Sin duda, las caras de estas personas lo dicen todo por sí solas una vez han llegado a sentirse cómodos a lomos del animal. Durante todo el invierno han estado realizando estas clases que ya se han vuelto indispensables tanto para los alumnos como para sus familiares. Mientras ellos reciben la sesión, sus padres esperan charlando y los observan muy de cerca.

Tras un período que oscila entre 45 minutos y una hora, los alumnos se van turnando para recibir su clase, mostrándose muy impacientes durante la espera. Unos animan a otros, otros saludan a unos, y el buen ambiente invade las instalaciones, como muestra de una terapia que no sólo es saludable y va en beneficio de su calidad de vida, sino que además les divierte y entretiene. Por ello la presidenta del colectivo anima a otras personas afectadas por daño cerebral a que realicen esta práctica tan saludable.

La Asociación Almeriense de Daño Cerebral Vivir, ubicada en El Ejido, acaba de abrir recientemente otra subsede en el Levante Almeriense. De este modo, el colectivo espera seguir mejorando y ayudando a estas personas y a sus familiares, con actividades y talleres como éste o el aula virtual que además desarrollan desde El Ejido, por medio del cual llegan a otras personas que por su enfermedad no pueden trasladarse hasta la asociación y gracias a esta iniciativa, pueden mejorar sus habilidades desde casa.

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