Toda una vida en la maleta para viajar rumbo a un sueño

  • Martin Strossner abandonó todo lo que tenía en Alemania y ahora regenta un pub

Tener un trabajo fijo y bien remunerado siempre ha sido un sueño para cualquier ciudadano de a pie, y máxime en los últimos años, con tan elevado índice de desempleo. Pero los hay más atrevidos, que prefieren vivir un sueño a sentirse atados, como le ocurre a Martin Strossner. Un alemán de 36 años, concretamente de la zona suroeste del país, la Selva Negra, que lleva afincado en Almerimar desde hace casi una década. Padre de dos hijas, de dos parejas diferentes, es un amante de la noche, la vida, el Windsurf, el mar y la libertad.

Hace diez años, tras visitar Almerimar durante unas vacaciones decidió abandonar su plaza como funcionario de carrera en Alemania, aunque no quiere desvelar el puesto que ocupaba trabajando para el Estado, y asentarse en la urbanización más antigua de El Ejido enamorado de su "temperatura, la gente, en sí, de todo", afirmaba entre sonrisas Martin Strossner.

Fue hace una década cuando durante un periodo vacacional recorrió en autocaravana diferentes puntos de España junto a unos amigos. "Estuvimos en Madrid, Mar menor, Tarifa, Málaga, San José y Almerimar", sostenía. Un periplo en busca del sol y las olas en el que se "enamoró" de España y decidió que era el momento de abandonar una vida cómoda por vivir un sueño. Dejó en Almerimar su autocaravana aparcada, regresó a Alemania "para abandonar mi puesto de trabajo, dejar mi piso y volver a aquí para quedarme. Me encanta el windsurf, y qué mejor lugar que este para vivir". Con su eterna sonrisa y su acento mezcla de alemán mezcla de andaluz, habla perfectamente español y desde hace casi ocho años regenta, junto a otro socio, un pub en la urbanización. En pleno Puerto Deportivo de Almerimar.

Se trata del Pub Fosú, "un bar de cócteles y música internacional al que acude un público muy sano", señalaba. Cada día, de miércoles a domingo en invierno y todos los días de la semana en verano, abre sus puertas de cuatro de la tarde y hasta la madrugada. Martin ha encontrado la felicidad tras la barra de este pub. "Hay conciertos en directo muy habitualmente. Grupos locales que amenizan la noche con sus letras. Me gusta ver a la gente disfrutar porque cuando ellos disfrutan yo disfruto también", apostillaba. Diez años en los que la gente a la que ha conocido se ha convertido en grandes amigos, casi familia para él.

Es muy extrovertido y amante de la noche. "Cada día de fiesta en Almerimar es diferente, único. No podría elegir un mejor momento de estos diez años aquí. Cada día ha sido especial".

Asegura no haberse arrepentido nunca de abandonar su plaza como funcionario porque, dice, es muy feliz en Almerimar.

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