Voluntarios que se juegan su vida para poner a salvo la de los demás

  • Setenta personas de Protección Civil, subdivididas en el Grupo de Intervención Rápida y Grupo de Rescate, trabajan a destajo por todo el territorio de la provincia de Almería

En ese margen de tiempo que tarda en llegar la Policía, la Guardia Civil o los Bomberos a un accidente, hay un cuerpo de voluntarios que también se ha puesto manos a la obra. Formado por especialistas en rescates, primeros auxilios y acciones de emergencia en general, los miembros de este organismo cuentan con conocimientos en estas materias, ya que desempeñan trabajos en la Policia Nacional, Bomberos o centros médicos. Protección Civil es un cuerpo de voluntarios dependiente de la Diputación de Almería y que, por ende, actúa en toda la geografía provincial.

De hecho, como bien comenta Pedro Cruz, subjefe de agrupación y responsable de emergencias, los pueblos "más pequeños" tienen preferencia porque ellos tienen menos "medios" para valerse por sí mismos. A pesar de ello, este grupo trabaja a destajo para acaparar al máximo número de pueblos posible que requieren su presencia, ya sea como medida preventiva (fiestas de la localidad, concierto, eventos de numerosa presencia de personas...) o en intervenciones de rescate o accidentes. El servicio se creó en su día para favorecer a los pueblos más pequeños, aunque en la actualidad son muy demandados. "Andamos un poco faltos de material: sólo tenemos cinco coches y no podemos ir a todos sitios. Acudimos a los pueblos según van entrando las llamadas, sin favoritismo por nadie", reconoce.

En la actualidad, setenta personas componen este cuerpo, con una media de 25 años. "Hay gente que viene con formación de fuera y otros que se le dan en la Escuela Andaluza de Montaña y en la de Espelosocorro", explica.

La Unidad de Emergencia de Protección Civil está subdividida en el Grupo de Rescate y en el Grupo de Intervención Rápida (GIR). En los edificios que hay entre el Pabellón Moisés Ruiz y el Hospital La Bola Azul, tiene su base, compuesta por un centro y un despacho de coordinación; una sala de formación interna para el propio equipo; un almacén con todo el material necesario (cazadoras, cascos, trajes ignífugos...), una pequeña sala de descanso y avituallamiento para las comidas; y un dormitorio con literas.

"En cuanto llegamos la base, llamamos al 061 y al 112 para decirles que ya estamos activos y que pueden contar con nosotros. Ellos son los que reciben las llamadas (que quedan grabadas, aunque son confidenciales) y nos dan la voz de alarma. Nosotros nos ponemos en acción y somos la autoridad competente hasta que llegan los Bomberos, la Policía o la Guardia Civil, que tardan un poco más por el tipo de vehículo que llevan. Cuando esto ocurre, nos ponemos a su disposición para todo aquello en lo que podamos ser útiles. Una vez acaba la actuación, rellenamos una ficha que pasa a la base de datos", expone Pedro, que está las 24 horas localizado mediante móvil.

Los días de lluvia son los que más llamadas reciben. Y puede que tengan que ir bien a Viator o bien a María. Hay que estar preparado y, sobre todo, tener sangre fría. "El cuerpo se acostumbra a esto. A mí antes me daba miedo una escayola, y ahora tengo que recoger del suelo miembros amputados. Esto es así. Pero sabes que puedes salvar una vida y eso es reconfortante", sentencia.

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