El alcalde afirma que volvería a cesar al jefe de la Policía Local

  • Dice que no tiene ninguna "relación con él" y que cuando lo echó en 2007 "le tocó la lotería a los vecinos" · Tras ser absuelto por el TSJA se ve ganador en las elecciones

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El alcalde de Berja, Antonio Torres, flanqueado por todo su equipo de Gobierno, denunció en la mañana de ayer en la sede provincial del PP, que la querella del PSOE por el cese del jefe de la Policía Local del municipio, Antonio Castillo, fue una estrategia política "para desprestigiarme a mí y a la labor de mis compañeros al frente del Ayuntamiento".

El regidor, que el viernes conoció que el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía dictó sentencia absolutoria en su favor, señaló preguntado por los periodistas sobre si volvería a cesar a Castillo (que actualmente ostenta de nuevo el cargo) que "todo se andará. Ahora en caliente mejor prefiero no responder pero ya barajaremos si le cambiamos o no".

Torres ha explicado que no tiene ninguna "relación con él" y que cuando lo destituyó en 2007 "a los vecinos les tocó la lotería". Además, incidió en que "no goza de ninguna confianza por mi parte para desempeñar dicho puesto, debido a su mala reputación y a las numerosas acusaciones de las que era objeto por parte de muchos ciudadanos e incluso de sus compañeros de trabajo".

Por esta razón ha confesado que "me equivoqué en las formas pero en el fondo".

En este sentido, el popular ha dado las gracias a "los cientos de virgitanos que me han dado su apoyo a lo largo de estos meses" y mandó un recado a los socialistas: "su actitud merece la reprobación de todos los virgitanos de bien, y por ello estoy seguro de que tras la lamentable tarea de oposición que están realizando en esta legislatura, en las próximas elecciones de 2011 volverán a batir su propio récord negativo".

Torres ha lamentado la actitud del ex alcalde Serafín Robles y la alcaldable socialista Isabel Arévalo "porque pretendían conseguir lo que el pueblo les negó en las urnas" y ha señalado que esta querella, que no fue presentada por Castillo si no por quince miembros socialistas , "era un arma arrojadiza presentada medio año después de los hechos con vistas a la campaña electoral pero la celeridad del TSJA les dio al traste con sus indignas aspiraciones".

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