El alcalde, consejero matrimonial

  • Juan Padilla, regidor de Benitagla, el municipio más pequeño de la provincia, cuenta con una enorme confianza por parte de los vecinos · Le llaman a menudo para solucionar pequeños problemas domésticos

Juan Padilla es un hombre jovial. Directo y campechano, el de la eterna sonrisa y las cien mil palabras. Habla con claridad, orgulloso de ser el representante de la localidad con menos habitantes de la provincia. Allí, los vecinos le tienen en tal alta estima que le consideran como si fuera de la familia. "Estoy para todo de manera desinteresada, sin cobrar un euro. Si me preguntan cómo es gobernar en un municipio pequeño, yo siempre contesto que es peor que en uno grande", dice sonriendo. Aunque sabe que no. El carisma y el contacto directo con los residentes llenan su día a día de calor humano.

"Si se funde una bombilla en la puerta de una casa o se rompe un grifo voy a ver si puedo arreglarlo". ¿Lo más curioso que le ha pasado? "Una vez vino a buscarme un matrimonio que había discutido. Estuvimos hablando un rato porque querían ayuda, que les diera mi opinión... ¡y terminamos bebiendo cerveza!". Va más allá de la competencia municipal. Quiere ser el amigo, el que se sienta en la plaza a escuchar. "Bajo a la calle, nos ubicamos bajo el árbol y hablamos. Ellos me cuentan sus preocupaciones y yo les ayudo mostrándoles mi opinión".

Tiene grandes anécdotas guardadas en el cajón. "Muchas veces hago de fontanero improvisado, de electricista... caso a matrimonios, me llaman... A la hora que sea me avisan". Recuerda el momento en que llegó a ser alcalde. Hace ya algunos años de eso. "Debo de estar haciéndolo bien porque me han reelegido por mayoría absoluta".

Ha sido uno de los artífices de que las nuevas tecnologías estén llegando a la localidad, sin freno pero con muchas ganas. Los mayores son protagonistas de una historia en la que el acercamiento a los ordenadores, a la tecnología última generación, es lo pretendido. "¡Tenemos banda ancha y banda estrecha!, tenemos de , y claro que sé manejarlo... empecé como todos, poco a poco, pero ahora controlo estupendamente. Me gusta que mis vecinos también conozcan y trabajen con las últimas noticias". Como buen regidor "que siempre está preocupado por su pueblo", lleva una libretilla en la que anota las necesidades y peticiones que realizan los residentes así como las que apunta él por cuenta y riesgo. A una persona a la que le gusta el movimiento, estar en las calles y la actualidad no se le puede mantener quieto. Juan Padilla es cien por cien actividad. "En la localidad sigue haciendo falta arreglar algunas cosas, aunque ha mejorado mucho con los años... está costando ponerlo un poco apañao. Por ejemplo, la iglesia que tenemos es muy nueva. Era vieja pero la hemos arreglado. Se llama Virgen de la Piedad. Nuestro párroco viene todos los fines de semana".

Los que le conocen resaltan de él su cercanía. Y a Padilla, que no le gusta demasiado hablar de sí mismo no puede menos que afirmar ante esas palabras. "Evidentemente estamos hablando de Benitagla, que es una localidad muy pequeña y cuando nos vemos en la calle todos nos saludamos... aunque también es verdad que no dejamos de crecer. Tenemos algunos jóvenes y cada vez hay más que vienen buscando empleo y cosas que hacer sobre todo en los ámbitos de la agricultura o la ganadería".

Habla con calma. La risa le sorprende en medio de alguna de las frases, es la complicidad, la certeza de estar siempre ahí. De ser tan querido.

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