Los huercalenses alargan la noche hasta el comienzo de un nuevo día

  • Las diferentes casetas del Recinto Ferial se llenan de buen ambiente y compañerismo

Cuando comienza a apagarse el día, las luces características de la Feria encienden al pueblo inyectándole la energía suficiente para entregarse, una noche más, a las delicias que esconde la Feria de un pueblo que da la bienvenida al otoño de la forma más original posible.

Cada una de las casetas que componen el Recinto Ferial acoge a todos aquellos que vayan con el propósito de pasar una de las noches más movidas y divertidas que se pueden tener.

Los bailes tradicionales que ofrecen las orquestas como Cristal, quien arranca al baile a las personas de más edad, al son del pasodoble, la rumba o la cumbia, se entremezcla con el ritmo desenfrenado de las casetas en las que la gente joven se inventa pasos de baile para seguir el ritmo.

Cientos de personas recorren las calles del municipio bajo la luz de la luna, con el simple y llano propósito de hacer inolvidables cada una de las noches que Huércal-Overa vive de Feria.

La participación en los actos propuestos por el Ayuntamiento están siendo todo un éxito en cada una de las propuestas presentadas que se suceden a lo largo de las horas.

El cansancio y el agotamiento se va notando en los rostros de los huercalenses que han desestimado esa palabra de su vocabulario durante estas jornadas festivas.

Mañana el municipio vivirá su últimas horas de Feria. El programa va llegando a su fin, los protagonistas de estos días han aprovechado y van a seguir aprovechando hasta el último minuto.

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