El obispo inaugura la iglesia de Huebro arropado por un gran número de fieles

  • La Fundación Cajamar, el Ayuntamiento y varios anónimos han hecho posible con su aportaciones económicas la restauración del templo que fue escenario ayer de una jornada de devoción y alegría

La pedanía nijareña de Huebro era un hervidero de alegría en la mañana de ayer por la inaguración de la iglesia y las fiestas de Nuestra Señora del Rosario. Los coches se agolpaban por la estrecha y serpenteante carretera porque ningún nijareño se quería perder el discurso del obispo de Almería, Adolfo González, tras las obras de restauración que han durado un año completo. Los más osados hacían peregrinación por los casi cinco kilómetros que separan la Villa de Níjar de la pedanía y otros utilizaban la elegancia del caballo para llegar a Huebro.

En la iglesia no cabía ni un alfiler, los fieles se agolpaban entre los bancos. El primer asiento lo presidía el alcalde de la localidad, Antonio Jesús Rodríguez, que escuchaba atento la ceremonia y el discurso del obispo. El máximo regente nijareño se mostraba feliz por "haber conseguido un objetivo fundamental para esta pedanía que vive en torno a la iglesia. Además, la restauración del edificio supone un valor para atraer nuevos turistas al municipio", espetó Rodríguez.

El coro de la parroquia amenizaba la liturgia con sus cantos, mientras que fuera se agolpaban otra gran muchedumbre, que rendía culto a las deliciosas tapas de migas y paella que expendían en la Plaza de la Iglesia disfrutando de las hermosas vistas que ofrece el mirador y el radiante sol que presidía la escena.

Ningún nijareño quiso perderse la inauguración de esta histórica iglesia, cuya restauración ha sido posible gracias a la aportación económica de la Fundación Cajamar y de varias personas anónimas que también han aportado sus fondos para colaborar con la causa. El Ayuntamiento ha aportado el proyecto y la dirección de la obra, además de la nueva instalación eléctrica y la pintura de la ermita.

La restauración del templo ha durado el doble de lo previsto debido al mal estado de la cubierta de la nave. "Tardamos más de los previsto en iniciar esta obra porque el techo era de chapa de uralita, un material que ha sido prohibido en usos residenciales y su desmontaje sólo pueden hacerlo empresas especializadas", manifestó el concejal Rafael Salvador.

Tras la remodelación, ayer el techo lucía impecable con una estructura de madera y teja árabe completamente renovada. Las humedades de las paredes han sido saneadas y se han instalado una solería nueva.

Además, en esta renovación se ha dotado al templo de accesibilidad para personas con discapacidad física, se han recuperado las carpinterías y el retablo ha sido tratado con fungicidas. La Concejalía de Obras Públicas también ha colaborado en diversas mejoras en templos del municipio. En la iglesia de Campohermoso se ha invertido en nueva instalación eléctrica, pintura, sonorización, instalación de aire acondicionado y otros trabajos menores de embellecimiento. La próxima en recibir un lavado de cara será la iglesia de Pueblo Blanco.

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