A juicio por pegar una paliza y violar a su exmujer, a la que no podía acercarse

  • El fiscal interesa nueve años de prisión y orden de alejamiento durante otros ocho

La Audiencia Provincial acoge este miércoles la vista oral contra J.C.H.H., un hombre que se enfrenta a nueve años de prisión por pegar una paliza y violar a su exmujer, a la que no se podía aproximar porque tenía una orden de alejamiento. El fiscal señala en su calificación provisional que el procesado ya había sido condenado en abril de 2012 por un delito de violencia en el ámbito familiar de amenazas a un año de prisión, por n delito de lesiones a la pena de nueve meses de cárcel y porun delito de daños a siete meses de multa a razón de 6 euros al día. Ademása, se le había impuesto la prohibición de comunicarse y aproximarse a su expareja durante siete años, orden que tenía vigencia hasta el 15 de enero de 2017.

Sin embargo, sobre las 19:00 horas del 6 de marzo de 2016, H.C.H.H. llegó al domicilio de su expareja en el Poniente almeriense y una vez franqueó la entrada, "guiado por un ánimo libidinoso y de menoscabar la integridad física de la mujer", comenzó a "golpearla, propinándole un cabezazo en la cabeza y patadas por el cuerpo".

El procesado se enfrenta además al pago de indemnizaciones por valor de 12.210 euros

La Fiscalía sostiene que "la arrastró por distintas habitaciones de la casa, la sentó en el inodoro, la agarró fuertemente del cuello", le dijo que se muriese, y a continuación la llevó "propinándole patadas y a empujones" al dormitorio. Allí, "le bajó los pantalones y sin que la víctima pudiera hacer nada debido a los golpes que le había propinado, la penetró.

Añade el Ministerio Público que "el acusado realizó los hechos expuestos pese a tener conocimiento de que el 23 de abril por el Juzgado de lo Penal número 5 de Almería recayó sentencia que le prohibía comunicarse con la mujer durante siete años, estando vigente hasta el 15 de enero de 2017".

Por estos presuntos hechos, el fiscal solicita 8 años de prisión y prohibición de comunicarse y aproximarse a menos de 500 metros durante nueve años por un delito de agresión sexual, por el que también pide la medida de libertad vigilada una vez salga de la cárcel, consistente en la prohibición de comunicarse y aproximarse a 500 metros a la mujer. Reclama además un año de cárcel por un delito de quebrantamiento de condena. Por último, pide indemnizaciones de 12.000 euros por el daño moral causado y 210 euros por las lesiones ocasionadas.

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