La jungla de cartón

  • A seis céntimos por kilogramo, una veintena de vehículos repasan las calles de la capital en su busca y captura de este material, Isabel es una de ellas

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Isabel Fernández no ha tenido más remedio que salir a recoger cartón. Con tres bocas que alimentar y todas en paro, hay que buscarse la vida en lo que sea. Antes se ganaba la vida en el campo, trabajaba Níjar, ahora tiene que recorrerse las calles de la capital en busca de papel, un trabajo que apenas le da para ir tirando, pero menos es nada. La crisis la ha llevado a esto. "Nos sacamos menos de 20 euros al día. Intentamos llenar la furgoneta, pero no todos los días se consigue. Tiene que estar todo el día dando vueltas y, claro, hay mucha gente que está haciendo lo mismo, por lo que existen problemillas por coger el cartón, no es un trabajo fácil", explica.

En la actualidad, Isabel y su marido no son los únicos que, montados en su vehículo, repasan palmo a palmo la ciudad para subir libros, cartón y papel, hay más de 20 coches haciendo lo mismo y a esto hay que unirles los que hacen el mismo trabajo con carritos del supermercado u otro medio de transporte, a menor escala.

También hay que tener en cuenta a la Policía, aunque lo cierto es que con la autoridad los problemas son mínimos "A mí todavía no me han pedido el carné. Nos dejan recoger sin problemas, lo que sí nos prohiben es abrir los contenedores, por higiene más que nada, pero no nos dan problemas", añade Isabel. Tampoco hay problemas con los comercios: "Nos dejan recoger los cartones sin inconveniente alguno, al menos la mayoría".

El kilogramo de cartón se paga a entorno 6 céntimos el kilo, es decir, hay que recoger 10 kilos para conseguir 6 euros, 100 kilos para 60 euros y una tonelada para los 600. Teniendo en cuenta que lo máximo son sobre los 20 euros al día, y ese es el día que más cunde, resulta complicado pensar que estas personas logren un sueldo digno a pesar de su complicado trabajo.

Además, los recoge cartones también tienen que enfrentarse a otro problema, la crisis, ya no se compra igual que antes y eso se nota en el desecho de los productos, si hay menos televisores, también hay menos cartones que los envuelven. La situación ha afectado al entorno de los almerienses por completo, tanto que hasta se ve reflejada en su basura. En los kilogramos, por ejemplo. Antes de que comenzara la crisis, cada almeriense generaba 658 kilogramos. Ahora, apenas se llega a los 515, se han perdido más de 150 kilogramos por el camino. Está claro, es irremediable, esto indica que se consume menos, pero de todo. Menos comida (y por lo tanto, menos productos de primera necesidad), menos medicinas, menos electrodomésticos dedicados a la cocina o al salón (televisores). Sin embargo, hay de algunos elementos de los que encuentran menos. Los envoltorios de los regalos (cajas, papeles y demás), por ejemplo, han desaparecido mayoritariamente a lo largo del año, quedando reservados para fechas puntuales como la Navidad y días del padreo de la madre. Con los electrodomésticos pasa algo similar, estos artículos, junto con los presentes, son los más perjudicados de la crisis. Y es que, claro, han dejado de ser productos de necesidad para convertirse en suplementarios.

Almería cuenta en la actualidad con en torno a los 2.900 contenedores instalados, de los cuales, 1.900 corresponden a residuos orgánicos y, el resto, al reciclaje de los sólidos. Estos suelen albergar una cantidad media de 8.000 toneladas de residuos, de los cuales, una cuarta parte son papel y cartón.

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