La luna despertó con 'morriña'

  • Alfredo González y Xabier Pérez trasladaron la magia del norte a la noche almeriense. Dúos, versiones y sorpresas, consiguieron emocionar a los asistentes

Un paraíso poblado de Peces de Ciudad, formando parte del Inventario desentonado que A veces trae la magia desde Millones de kilómetros. Primera parte. Pasan las once de la noche. Un asturiano al piano. Alfredo González juega a mirar de soslayo al público. A su lado, el gallego Xabier Pérez, camisa a cuadros y armado con una guitarra comienza a hilar los primeros acordes de una noche inolvidable.

Que la música, cuando brota, lo hace A borbotones, como la sangre, la misma vida derramada en el escenario oscuro. La luna que despierta con morriña. Hasta las manos que bailan solas sobre el teclado, y hasta el alma vuela dejando de lado el estrés del día a día. Noche de viernes. Un mundo en la guantera. Sale El último taxi con destino al fin del mundo. Y recreando los Perfiles de cara recorren las Calles del deseo para sanar Cicatrices. Historias hiladas en un amplio repertorio que destacó por su originalidad. Momentos que se quedaron cortos. Sube Xabi, baja Alfredo. Quietos los dos. Se quedan rodeados de instrumentos musicales dormidos. Complementarios. Anunciaron sorpresas dentro de un repertorio cuidadosamente preparado entre Galicia y Asturias. Y las hubo.

Repertorio para todos los gustos. Las canciones que podrían ser reales pero se quedaron en música. O al menos así aseguró Alfredo González mientras presentaba uno de sus temas más conocidos. Que no hay distancia demasiado larga para las ganas de tocar, de abrir a golpe de acorde, nuevos horizontes en lugares, hasta el momento, desconocidos.

Temas con matices autobiográficos, compuestos para esa persona que movió una vez los templados hilos del alma. Era la primera vez que ofrecían un concierto en Almería. Y han prometido volver.

Dando fruto poco a poco, Alfredo González presentó Dudas y precipicios, su disco más reciente "que tiene single y hasta videoclip, lo que pasa es que para verlo había que estar muy atento a la televisión, porque lo pusieron muy pocas veces". Xabier Pérez también llegaba con magia en los bolsillos. Millones de kilómetros, la maqueta, su carta de presentación, su esperanza. La confirmación de que está a punto de nacer una estrella en la tierra del Faro de Hércules. Trabajo por delante, pero más ganas. Aunque a veces "quieres mandarlo todo al carajo", como señaló el asturiano, al final el lazo que une al autor con el pentagrama es demasiado fuerte. Que no puede romperse fue algo evidente durante la noche del viernes. Almería sonó a optimismo, a vivencias cotidianas y a sueños que alcanzar. Norte y sur que se quedan en uno. Y cae la noche sobre el puerto y el Cable Inglés. Aseguran que volverán. Mientras tanto, la pequeña perla azulada que da luz a la noche, se ha levantado con morriña.

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