Una maestra hace más liviana la estancia a niños hospitalizados

  • De lunes a viernes, interactúa con el alumno, su familia, el personal sanitario y todos los factores que inciden sobre un menor que se enfrenta al miedo y a la ansiedad

Todas las profesiones aportan un granito de arena indiscutible a la sociedad, pero las hay que además, proporcionan al profesional el placer de acabar el día sabiendo que ha conseguido dar un poquito de esperanza a alguien que de verdad lo necesitaba. Entre esas labores profesionales, encomiables, se encuentra la que realiza cada día una maestra hospitalaria.

Cualquier aula hospitalaria persigue diferentes objetivos, pero hay dos que son primordiales. Y es que además de mantener el hilo educativo interrumpido por una enfermedad, "por eso somos maestros y no monitores socioculturales, aunque a veces ejerzamos como tal", afirmaba Rosa Benítez, maestra hospitalaria del Hospital de Poniente, las aulas hospitalarias tratan de crear un ambiente agradable durante la estancia del menor en el hospital para lo que ponen en marcha a diario múltiples actividades lúdicas "con las que tratamos de eliminar el miedo y la ansiedad que puede tener un niño por el hecho de estar hospitalizado. Aunque si necesitan que les ayude a finalizar un trabajo o a entender mejor un ejercicio lo hago, por eso soy maestra, pero sobre todo, al ser estancias medias o cortas, a través de diferentes actividades lúdicas intento que olviden dónde están y qué les pasa", apostillaba Rosa Benítez.

La labor desarrollada en las aulas hospitalarias forma parte del conjunto de actuaciones que se llevan a cabo dentro del Plan Integral de Atención al Niño Hospitalizado de la Consejería de Salud de la Junta de Andalucía para humanizar y desdramatizar la estancia de los más pequeños garantizándoles una atención integral, cuidando aspectos tan importantes como los afectivos, pedagógicos, lúdicos, sociológicos y psicológicos.

En 2010 fueron 417 los niños que pasaron por el aula hospitalaria del Hospital de Poniente y a los que Rosa consiguió paliar su malestar por eso, para ella, que lleva toda su vida profesional dedicada a la enseñanza, y desde el año 2.000 la ejerce en el Hospital de Poniente, "si tuviera que elegir me quedaría con esta parte de mi profesión porque, aunque he sido maestra de adultos, de primaria y de infantil, y siempre lo he disfrutado, esta parte de la enseñanza es mucho más enriquecedora porque el fruto del trabajo es inmediato".

Los niños que acuden, desde los 3 años hasta los 16 años, aunque también hay bebés de uno o dos años, con sus padres para jugar mientras están hospitalizados, dejan de sufrir para encontrarse mucho mejor ya que el aula es muy agradable y colorida, y además los padres pueden estar con ellos en ésta, y mientras juegan o se relacionan con la maestra u otros niños olvidan que se encuentran en un hospital. En el Hospital de Poniente, "las estancias son cortas porque las enfermedades crónicas o de más larga duración se atienden en Torrecárdenas. Por eso cobra tanta importancia este aula porque se les olvida donde están y les permite no romper el hilo educativo", apostillaba.

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