La maltrata, la engaña con otra y no le paga 1.500 euros de pensión mensual

  • Mercedes Calavia pide amparo judicial para que su ex marido cumpla la condena

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Una sentencia dictada en Cataluña habría puesto en evidencia el caso de Mercedes Calavia, una jubilada residente en Roquetas de Mar, que está en guerra con los tribunales porque su ex marido, con quien se casó en Cataluña, no ha cumplido nunca la sentencia que hace seis años le condenó a pagarle una pensión mensual de 1500 euros tras la separación.

Su drama rozó la tragedia porque su único hijo, entrando en el domicilio en el último momento, le salvó, según afirma, de morir a manos del padre. Cuando tuvo lugar el intento de asesinato su desesperación le llevó a quitarse la vida cortándose las venas, pero de nuevo el hijo apareció y pudo recibir asistencia médica cuando ya se había desmayado. Dedicó toda su vida a trabajar con su marido y un día recibió una llamada de una mujer que le reveló la relación que tenía con su aparentemente fiel media naranja. Se le vino el mundo encima al conocer el engaño de quien más quería y entonces aparecieron los problemas que casi acaban en tragedia.

Mercedes mantiene que sufrió muchas vejaciones sexuales y trabajaba como una esclava, entre otros, en el sector de muebles de cocina, "yo estaba al lado de mi marido porque el negocio tenía que funcionar, me quedaba en la tienda y él iba a ver a los clientes y tomar medidas, pero decía que si alguien preguntaba dijera que era su señora, no una empleada. Siempre prometía darme de alta pero nunca lo hizo. Me engañó. Me tenía en una jaula de cristal, una jaula de oro, pero sin respiración. No podía tener ni amigas, sólo cocinar y trabajar vendiendo cocinas. Me volvía local, guisaba como para doce personas, y he adelgazado treinta kilos porque estaba tan gorda como él."

Entre tanta tragedia al menos pudo salvar, un mes antes de la famosa estafa, sus fondos invertidos en Fórum Filatélico, pero mantiene indignada que "soy víctima de la justicia que todavía no me ha dado nada, ni un duro."

Mercedes, cuyo ex marido se declara insolvente, recuerda que acaba de hacerse pública en Cataluña una sentencia para que sean inspectores del gobierno quienes detecten y luchen contra el fraude que se hace en este sentido, siendo innumerables los casos en los que los padres, pese a los requerimientos judiciales, no hacen frente a sus condenas y no pasan las mensualidades fijadas, siendo los hijos los principales perjudicados en este sentido.

"No hay justicia -denuncia- porque si a mi marido le metieran en la cárcel, aunque sea los fines de semana, me sentiría pagada, pero como ve que se está riendo de todo y no le hacen nada. Incluso su abogado reconoció que era injusto que yo cobrara una paga tan ínfima a mi edad."

Ahora quiere que los medios de comunicación conozcan su caso y espera poder contar detalladamente los hechos en una cadena de televisión nacional, puesto que afirma que la justicia le ha defraudado profundamente y su marido le ha hecho mucho daño a instancias de su amante. Mantiene grandes costos por los litigios, puesto que él recurre las sentencias, si bien afirma que afortunadamente le son favorables, "pero no hace caso. Estoy dispuesta a seguir hasta donde sea para que se haga justicia."

Con la certeza de la razón de sus argumentos y del sufrimiento que encierra desde hace años, esta mujer afronta la difícil convivencia con la evidente y cruda realidad de la administración judicial, carente de medios para atender los múltiples casos de personas que ven atropellados sus derechos y sufren agresiones, malos tratos, vejaciones sexuales, engaños o adulterios por parte de sus cónyuges, y mostrándose impotente para hacerles cumplir sus condenas, pese a la recientemente dictada sentencia catalana imponiendo inspectores gubernamentales para estos casos de fraude, tan habituales.

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