"La mentalidad lamentable de una parte de la derecha deja al teatro sin Alberti"

  • La decisión del equipo de gobierno de Huércal-Overa de prescindir del nombre del poeta para las instalaciones está siendo duramente criticada por diferentes personalidades del mundo de la cultura

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Luis García Montero nació en Granada en el año 1958. Apasionado de las letras y del sur conoce a la perfección la provincia de Almería, donde ha participado en varios seminarios. Uno de ellos, organizado por la UAL, versaba sobre su vida y obra. Defensor acérrimo de todo lo escrito en Andalucía, ha mostrado su sorpresa y reprobación ante la supresión del nombre de Rafael Alberti de la fachada del Teatro Municipal de Huércal-Overa.

-El equipo de gobierno del municipio ha decidido prescindir del nombre de Rafael Alberti para el Teatro, ¿qué opina al respecto?

-Es una noticia muy triste y un síntoma de la mentalidad lamentable que tiene una parte de la derecha española.

-Según usted, ¿qué es lo primero que habría que aclarar en este polémico caso?

-A Rafael Alberti no se le puso el nombre de un Teatro por ser de izquierdas, sino por ser un gran poeta. Sería absurdo que los no creyentes quiten una calle a San Juan de la Cruz o a Fray Luis de León. No hace falta creer para reconocer la valía de estos dos autores como poetas y como seres humanos.

-También se asegura que ha sido por motivos ideológicos...

-Quiero recordar que la puesta del nombre de Rafael en el Teatro no es sectarismo izquierdista sino todo lo contrario. Según he podido ver, la decisión de llamarlo así fue de un equipo de Gobierno socialista y Alberti militó toda su vida en el Partido Comunista.

-No es la primera vez...

-No. Y voy a reseñar que cuando se le quita el nombre de una calle a un escritor o a un actor no es equiparable a cuando eliminan el de un general golpista o de alguien que ha atentado contra la democracia. Me parece preocupante que haya alguien que quiera identificar el nombre de un poeta valorado por sus méritos con el de un golpista o una Ley de Memoria Histórica que no quiere mantener homenajes públicos a gente relacionada con el fascismo o la provocación de golpes de Estado. Los que propusieron el nombre de Rafael y lo votaron por internet, sin duda recordaban al autor de Marinero en tierra o Sobre los ángeles.

-Dijo el alcalde que el gaditano no se identificaba con el municipio, que por eso vieron justificado el cambio...

-La arboleda perdida contiene páginas emocionantes en las que recuerda su estancia en Almería. Aquí vivían dos hermanas suyas. Algunos de sus poemas juveniles fueron escritos en esa tierra.

-Entonces igual podríamos hablar de desconocimiento...

-Este tipo de cosas nos recuerdan a esos versos de Antonio Machado cuando decía que existe cierta parte de la sociedad que desprecia cuanto ignora. Es un estado ideológico antipático, el de ignorar los méritos de alguien dedicado a la cultura y confundirlos por sus ideas políticas. Jamás se me ocurriría pedir que quitaran una calle o una biblioteca a Manuel Machado, quien escribió un soneto a Franco. Era un grandísimo poeta.

-Entonces hay que diferenciar...

-Por supuesto, una cosa es el trabajo cultural y otra son las ideas políticas de cualquier ciudadano. Confundir el nombre de Rafael con el de los generales golpistas a los que se les quita la calle en virtud de la Ley de Memoria Histórica es no saber de qué se está hablando. Es una muestra de ignorancia y de incultura. Creo que es una invitación a la crispación, a la no convivencia y pienso que esta gente ve cultura sólo en la telebasura y no le interesa nada todo lo que tenga un poco de esencia.

-Su convicción, pues, es que ese cambio de nombre está directamente relacionado con la ideología política de Alberti...

-No es un caso aislado. En las noticias que he leído de Almería había una declaración de uno de los responsables municipales en las que aseguraba que es que no todas las calles tenían que ser de izquierdistas como pedían los del PSOE. Yo repito: Rafael Alberti no militó en el PSOE, por lo que no se les puede acusar de sectarismo.

-Muchos vecinos también han dicho que hay cosas más importantes que hacer que cambiarle el nombre a un Teatro, cuando ya llevaba tiempo puesto y contaba con la aceptación popular...

-Cambiar el nombre de un teatro una vez puesto y funcionando (Alberti fue dramaturgo) se le quita, se está cometiendo una ofensa contra la cultura.

-Ve usted una falta de respeto clara...

-Efectivamente. Cuesta trabajo pensar que ha habido una reunión para quitarlo porque es una ofensa a la cultura y un ejercicio de sectarismo político, confundiendo.

-Imagine que tiene la oportunidad de hablar personalmente con Antonio Lázaro, el concejal de Cultura de Huércal-Overa, ¿qué le diría?

-Le pediría que pensara las cosas, que democracia significa convivencia. Que no se trata de deshacer unos los que hacen los otros porque el nombre de Rafael Alberti está por encima de las batallas políticas y que deje de ofender de esta manera a la cultura.

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