Un mercado navideño para animar las fiestas, que no las compras

  • Tras tres días abiertos al público los puestos instalados en la zona centro han cerrado con una escasa recaudación · Los comerciantes reconocen que las ventas y la asistencia de público han sido "flojas"

Como cada año por estas fechas, muchas ciudades y pueblos se llenan de los tradicionales mercadillos navideños. El Ayuntamiento de Carboneras no ha querido quedarse al margen y esta semana ha instalado en la zona centro del municipio un mercadillo navideño, que cerró sus puertas ayer. Los carboneros han tenido tres días para pasar por la quincena de puestos ubicados alrededor de la plaza del Ayuntamiento, conocida por todos los carboneros, como La Glorieta, que presidía una noria medieval, que ha hecho las delicias de los más pequeños.

Aunque no es el primer mercado de este tipo que aterriza en el pueblo, sí es la primera vez que la Concejalía de Turismo del Ayuntamiento, con la colaboración de la empresa Rastrillo de Culturas, decide instalar los puestos alrededor de la plaza. Todo el único objetivo de incentivar las compras en estos puestos y en los comercios de la zona centro.

Pero el mercadillo no ha motivado como se esperaba las compras y los comerciantes se marchan con la queja de que la recaudación y la visita de clientes han sido escasas. Y es que esta edición ha sido floja en cuanto a ventas y visitas y así lo han confirmado los comerciantes ambulantes que han reconocido que la gente se contiene a la hora de comprar.

"Hemos estado tres días, pero aunque el tiempo ha acompañado y el sitio es único las ventas han sido muy flojas", declara María Luisa Única, que regenta un puesto de venta de quesos y mermeladas artesanales.

Poco movimiento de clientes, y por consiguiente escasa recaudación, también ha notado Diego, otro de los comerciantes que lleva ocho años recorriendo muchos pueblos de Almería y otras provincias con su tostadero de café. "Las ventas ha sido escasas y apenas nos han visitado ciudadanos, la crisis esta provocando un debacle importante en la recaudación ya que la gente no gasta", concluye.

Así echa el cierre un mercadillo con el que se ha pretendido ofrecer a los carboneros una actividad con la que animar la Navidad y a su vez ofertarles la oportunidad adquirir todo tipo de productos naturales, hechos a mano y de confección artesanal para regalar en estas fechas. En los puestos se vendían desde productos alimenticios, como quesos y café hasta bisutería y complementos, pasando por juguetes de madera, atrapasueños o cuadros.

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