La torre que aguarda su retorno

  • El monumento del municipio se encuentra remodelado en su totalidad a la espera de abrir sus puertas. Las instalaciones muestran en un recorrido interactivo el origen y la evolución del pueblo de Los Filabres

Gran parte de la historia de Los Filabres escribió sus líneas en la Torre que se erige y vigila en cada puesta de sol al municipio de Tahal. El monumento, a la espera de dar el definitivo pistoletazo de salida para su apertura al público, abrió sus puertas a Diario de Almería para mostrar sus entrañas y la moderna remodelación de hasta el último rincón de lo que, en su día, fue una fortaleza para el pueblo del interior almeriense.

La restauración de este resto histórico ha sido completa hasta el más mínimo detalle, la piedra exterior deteriorada y en descomposición, deja paso a una fachada uniforme que representa el más auténtico medievo. Además el interior de la torre ostenta muestras de un atractivo diseño y disposición de sus diversas muestras de restos de piezas de museo de la época más primitiva y arcaica de la localidad de Los Filabres.

La construcción de la fortaleza tiene una fecha de creación netamente difusa pero sí parece que el edificio actual es fruto de la reforma de una primera torre. La reconstrucción consistió, además de en reforzar los muros de la fortificación previa, en construir una cerca de planta cuadrada alrededor del torreón, con cubos artilleros dispuestos en cada esquina; un modelo de bastión que se generaliza a lo largo del siglo XVI en el norte de España.

El alcalde de Tahal, Ramón Romero señaló a este diario que la regeneración de este baluarte histórico ha sido completa, "el edificio se encuentra totalmente equipado y listo para que comience a recibir visitas". El monumento tiene como objetivo convertirse en una parada o punto de encuentro entre turistas y ciudadanos de pueblos vecinos, así como los residentes en el propio municipio.

En lo relacionado con la presencia de armas y escudos, la adaptación del uso de la artillería pirotécnica es una de sus características más interesantes. Además, contaba en el subsuelo con un aljibe y, quizá, uno o más silos, lo que le permitía resistir un largo asedio. Sin embargo, sabemos que la fortaleza fue entregada por el alcaide de los Enríquez al verse sitiado durante la Guerra de los Moriscos (1569-1571). La fortificación de hoy día se puede contemplar es un gran un torreón de planta cuadrangular, organizado en cuatro niveles, que se yergue sobre la población y campos circundantes. Ejercía una sombra psicológica sobre sus habitantes. Realmente, es un gran símbolo del poder de los Enríquez sobre su señorío.

En su interior se encuentra el centro de interpretación, cuyos contenidos configuran un equipamiento que informa y orienta al ciudadano en su visita, para ofrecer un mejor conocimiento y disfrute del patrimonio cultural que muestra.

Asimismo, contiene una exposición eminentemente didáctica, dotada de elementos expositivos atractivos para el visitante. No es solo una plataforma de difusión de sus propios contenidos y de los recursos patrimoniales que ofrece su entorno, sino también un apoyo a la ruta por las fortalezas del sendero GR 244. Además, desde los ventanales del interior del torreón se aprecia una vista periférica de la totalidad del municipio y de los senderos y montes que se sitúan a su alrededor.

Etiquetas

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios