Y llegó el otoño... con truenos, granizo, viento y bajada de las temperaturas

  • Se desploma el techo del aseo de un Aulario en la Universidad durante la tormenta eléctrica

  • En el aeropuerto cae parte de la cubierta de la terminal tras los mostradores de facturación

El pronóstico de la Agencia Estatal de Meteorología para el día de ayer no falló. A primera hora de la mañana nadie, o casi, confiaba en que la lluvia mojara el suelo de la capital. Pero sobre todo, nadie esperaba que hiciera su aparición una tormenta semejante que descargó con fuerza durante cinco minutos, hasta el punto de que la capital se quedara por unos momentos desierta con viandantes y tráfico paralizado, todos resguardados de las piedras de hielo que caían con fuerza del cielo. Fue sobre las 11:30 horas cuando el estruendo de los truenos, rayos, el viento huracanado, el granizo y la lluvia hicieron acto de presencia en Almería capital y en muchos otros municipios de la provincia donde las nubes también descargaron con fuerza.

A las 12:30 horas prácticamente llovía en toda la provincia, aunque ya un agua más calmada y hasta beneficiosa para el campo. El Ejido fue una de las zonas, junto con la capital, que se llevaron la peor parte. Y es que el tamaño del granizo era tan grande que incluso ha llegado a provocar daños que aún están por cuantificar en fincas agrícolas, como indicaron a Diario de Almería desde las organizaciones agrarias de la provincia Coag y Asaja, desde donde además indicaron que se han registrado anegaciones en algunas explotaciones. El granizo era del tamaño de piedras y permaneció durante un buen rato sin deshacerse debido a la bajada de temperaturas que también se produjo en las primeras horas del día.

Los agricultores evalúan los daños que hayan podido provocar las 'piedras de hielo'

En la Universidad los técnicos y la compañía aseguradora aún valoran qué pudo provocar el desplome de las placas de escayola de parte del aseo del Aulario II, que de inmediato quedó vallado e inhabilitado. Ocurrió justo en el momento en el que más truenos había, por lo que no descartan que haya tenido que ver con la tormenta. También en el aeropuerto cayó parte de la cubierta de la terminal detrás de los mostradores de facturación. Fuentes del aeropuerto indicaron a Diario de Almería que rápidamente se activó un plan de contingencia para minimizar el paso de la tormenta y facilitar el tránsito de los pasajeros. Al parecer la causa fue la acumulación de agua en la cubierta. En ninguna de las dos incidencias, que fueron las más aparatosas de la jornada, hubo que lamentar víctimas.

Tras los primeros minutos de la intensa granizada en Almería capital se registraron al menos varios avisos de ciudadanos al Servicio de Emergencias 112 y al Parque de Bomberos, entre los que se encuentra la caída de parte de un techo de placas de escayola en los aseos del Aulario II de la Universidad de Almería, cuyos técnicos se encontraban analizando las causas desde el primer momento y no hubo que lamentar víctimas, el desplome de parte de la cubierta de la terminal del aeropuerto que cayó sobre los mostradores de facturación y tampoco hubo heridos, la caída de una palmera en la zona del Paseo San Luis de la capital debido a la fuerza con la que sopló el viento y cuya alerta fue comunicada por la dirección de un colegio, así como anegaciones en los bajos de algunas viviendas en la calle Chamberí y la entrada de agua en algunos comercios. Como habitualmente cada vez que llueve, también se registró acumulación de agua en un paso subterráneo en la Avenida del Mediterráneo y en el paso a nivel del ferrocarril en el barrio de El Puche.

Por su parte, los bomberos de Poniente también tuvieron que actuar en un edificio de la localidad de El Ejido, donde una persona quedó atrapada en un ascensor. El temporal ha causado a su vez la aparición de un socavón en una vía del término municipal de La Mojonera y la acumulación de piedras en el kilómetro 1 de la carretera A-1175 en Berja, así como en la carretera A-332 en Pulpí. En Roquetas de Mar se cayó un cable de telefonía y en Cuevas del Almanzora se precipitaron dos postes de electricidad y un poste eléctrico en Fiñana. Según fuentes del Servicio de Emergencias 112, en total fueron una decena de incidencias, afortunadamente sin víctimas, las que se registraron en la capital y en el Poniente, especialmente en El Ejido y en Roquetas de Mar, y en otras localidades del interior.

Desde la Dirección General de Tráfico, debido al riesgo que presentaban las carreteras por acumulación de agua y granizo lanzaron un aviso para alertar a los conductores ante meteorología adversa con circulación irregular a causa del pavimento deslizante en la Autovía A-7, en la zona de El Cañarete y en otras vías secundarias tanto de la capital como del Poniente y del Área Metropolitana de Almería.

A pesar de lo aparatosa que fue la intensa pero breve tormenta, no ha habido que lamentar graves incidencias con víctimas. Esta inesperada tromba de agua ha servido para enfriar las altas temperaturas que llevábamos soportando en la última semana y para que entre de lleno la estación del otoño. Cabe recordar que la última vez que llovió en la provincia de Almería fue a finales del pasado mes de agosto, cuando se alcanzaron niveles históricos que no se veían desde hacía 65 años, como explicó a este periódico el director de la Agencia Estatal de Meteorología en Andalucía Oriental y Meteorología Almería.

Aunque la Agencia Estatal de Meteorología mantuvo activado ayer el aviso naranja por lluvias y tormentas en la capital y en la zona del Poniente almeriense hasta las 14:00 horas, con una precipitación acumulada en una hora de 35 milímetros, para el día de hoy la previsión también es de inestabilidad desde las seis de la mañana hasta las doce del mediodía, pero ya sin avisos de riesgo y sin alertas, hasta el momento.

Ya sí se puede decir que el otoño ha llegado a la provincia. Lo que no era normal eran los más de treinta grados centígrados que se llegaron a registrar el sábado y el domingo, que hicieron que las playas volvieran a poblarse de gente que se resistía a decir adiós al verano a pesar de estar a mediados del mes de octubre. En la capital los termómetros han bajado unos siete grados centígrados aproximadamente pero en las zonas del interior, como por ejemplo en municipios de Los Filabres como Bacares, el descenso del mercurio ha sido tan brusco que llega a marcar hasta 17 grados menos que el fin de semana pasado. Las chimeneas empezaban a quemar ayer los primeros troncos de leña y los fogones de miles de hogares cocinaban las tradicionales migas de estos días de tiempo inestable que muchos esperan que se prolongue algunos días más, principalmente los agricultores que tanto miran al cielo desde que la provincia sufre la terrible sequía que tan difícil resulta de contrarrestar con los medios artificiales.

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