Una zona que soporta más de un 60% de población desempleada

  • Cuarenta años desde el nacimiento de un barrio sin apenas reformas estructurales

Protesta nocturna a su paso por la calle Autovía del Aeropuerto. Protesta nocturna a su paso por la calle Autovía del Aeropuerto.

Protesta nocturna a su paso por la calle Autovía del Aeropuerto. / R. E.

Fue en 1976 cuando se construyeron las primeras viviendas en el barrio de El Puche. Fue entonces cuando comenzaron a llegar los primeros vecinos, pero no sería hasta 1977 cuando el grueso de la población haría acto de presencia. En principio, el movimiento iba a ser efímero, no se pretendía alargar en el tiempo, pero, por diferentes razones, la provisionalidad terminó asentándose bajo una discreta mirada de las administraciones, que después han tratado de darle una vuelta de tuerca con importantes reformas a nivel estructural y de urbanismo para atajar la exclusión social, aunque el cambio que se pretende no ha terminado de producirse, ni de cerca, es más, se ha agravado. Se crearon algo más de 1.400 viviendas para albergar a más de 3.500 ciudadanos de forma provisional y ahora son más de 8.000 los habitantes.

En el año 2005, un estudio desarrollado a medias entre la Universidad de Almería y la de Barcelona concluía que la población inactiva de El Puche era del 57,4%.

El barrio sigue estando a la cabeza de los más perjudicados de la capital por el drama del paro, superando el 60%.

la construcción era el principal sustento de las familias de este barrio, ocupando en torno a un 40% de las personas activas, cifra que se consolidó y aumento durante la época del auge inmobiliario y la construcción por doquier. Pero todo eso cayó en picado con el inicio de la crisis en el año 2007.

De los datos ofrecidos por el Instituto Nacional de estadística (INE) o el INEM (ahora SEPE) arrojan que en la zona también se desarrollaba y desarrollan trabajos relacionados con la agricultura, la industria de la manufactura o el comercio. Desde hace años, los colectivos sociales de El Puche se han implicado claramente en la mejor del barrio, tanto a nivel físico (arreglo de infraestructuras), como social (actividades enfocadas al ámbito cultural y docente). De esta forma la Mesa Comunitaria El Puche (donde se integran muchos de estos órganos sociales) ha sido incluso reconocida a nivel nacional con galardones que premian su esfuerzo y su trabajo, como el Toni Juliá, que le fue entregado el en Valencia.

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