Ramis sufría de miopía (3-0)

  • Fran Fernández pone a quien todo el mundo pedía a gritos, Motta y Fran Rodríguez en banda, y ambos son de lo mejor del partido

  • Golazo del granadino y doblete de un soberbio Alcaraz

Los jugadores del Almería celebran uno de los goles. Los jugadores del Almería celebran uno de los goles.

Los jugadores del Almería celebran uno de los goles. / J. Alonso

Alguien dijo una vez que en el fútbol estaba todo inventado. Basta con hacer fácil lo difícil y no enredarse en teoremas de Pitágoras. El Almería necesitaba a alguien con las ideas claras y en mitad de la tormenta emergió de nuevo la figura de Fran Fernández para sacar al equipo de un agujero profundo y pasar de la depresión a la euforia.

Lo hizo en Lugo el curso pasado y volvió a hacerlo ayer ante el Zaragoza. El almeriense ya dejó caer en la previa que era el rival idóneo por la situación actual y demostró tenerlo analizado hasta el más mínimo detalle. Un par de retoques y a jugar.

El equipo estuvo con las líneas más juntas y equilibradas, sin rifar la pelota en zona defensiva

El primero era obligado por la lesión de Caballero e incluso logró que Juan Muñoz rematase en un partido más de lo que acumulaba en todos los anteriores. En el segundo se notó su mano apostando por una banda diestra con Motta en el lateral y Fran Rodríguez en el extremo que fue un suplicio para la zaga maña.

De partida se palparon las señas de identidad de Fran Fernández al disponer el mismo dibujo que Ramis pero con las líneas mucho más juntas y equilibradas, sin rifar la pelota en zona defensiva y sin impotarle recurrir al juego directo cuando la situación lo requería.

Sin prisa pero sin pausa el Almería fue adueñándose del terreno de juego sin predicar con la manida posesión, pero mordiendo en la zona de creación de juego rival con la presión de sus atacantes y repartiendo 'caricias' desde la media hacia atrás (a los 12 minutos ya iban cinco faltas locales por ninguna visitante).

La intensidad perdida se había recuperado de un plumazo con Lucas Alcaraz tomando notas desde el palco y tal vez pensando que justo ese habría sido el debut soñado, en la 'faena' que lo ha metido el niño interino para coger las riendas el domingo en el Mini Estadi ante el Barça B.

Conforme el Zaragoza se incomodaba en el campo el Almería se iba creciendo y las llegadas al área sucediéndose con asiduidad. La afición rojiblanca se pellizcaba en sus asientos porque ese equipo cadavérico de los últimos envites empujaba sin parar.

Disparos de Gaspar o Pozo, un cabezazo de Owona, otro testarazo de Juan Muñoz, un chut de Alcaraz por aquí, otro de Pozo por allá... Hasta que el malagueño saca una falta en corto para Fran Rodríguez y el granadino lanza un misil teledirigido al ángulo y bate a Cristian Álvarez anotando su segundo tanto del curso.

Fue un gol explosivo y libertario por todas las frustraciones ofensivas acumuladas hasta la fecha. En la segunda mitad Fran Fernández dio otra lección de madurez ordenando un paso atrás para buscar una contra fulminante y el equipo también manejó ese rol.

Supo sostener las acometidas zaragocistas en busca de la igualada para darle la puntilla en la recta final con un obús de Alcaraz desde la frontal tras recibir un pase de Pozo y una obra de arte en el descuento desde el centro del campo. Definitivamente lo de Ramis debía ser miopía; Fran Fernández ya es brigada bombero.

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