Valladolid trae el sabor del Mediterráneo a Almería

  • Uno de los festivales más importantes de España, junto al de San Sebastián, trajo una selección de sus cortometrajes triunfadores con la Espiga de Oro de hace varios años

La Semana Internacional de Cine de Valladolid estuvo durante 85 minutos en el Teatro Cervantes. Un total de ocho cortometrajes compusieron las proyecciones de Mediterráneo: La Seminci y Jaime Alonso de Linaje, del Festival, se subió al escenario para presentar las películas.

Alonso de Linaje aseguró que "los cortos se proyectan delante de los largos y que se van a mostrar los que han triunfado en el Festival. Hay comedias, animación... una variada e interesante selección de ganadores".

El primer cortometraje llega desde Turquía y la música es la excusa para crear una auténtica historia de amor. Tek notalik adam, de Daghan Celayir, o lo que es lo mismo El hombre de una nota. Los pasajes de la historia se dividieron en obertura, crescendo y coda, y cada momento era un paso más hacia la consolidación del relato.

Lo sguardo di Michelangelo, de Michelangelo Antonioni, mostró la visión del arte en estado puro. Un museo, un visitante y esculturas son los tres ingredientes que componen el cortometraje. El silencio de esta proyección acompañó al de los asistentes al acabar la película, que aplaudieron tímidamente.

Tras la proyección del documental de arte, llegó el turno a la animación que dio más vida a la sesión. Randevu, un muñeco de plastilina, mostró como con una historia sencilla se podía sacar la sonrisa del público. Este corto llega de Hungría, de la mano de Ferenc Cakó, que enseñó el proceso de una cita en toda regla y el vídeo fue aplaudido de inmediato por los asistentes al Teatro Cervantes.

Un bisou pour le monde se llevó una de las ovaciones de la tarde de ayer. La relación de una profesora con los alumnos y la de éstos con ellos mismos se desarrolla durante los nueve minutos que dura la película de Cyril Paris. La rebeldía de uno de los niños ante la profesora mostró al final de la proyección que, con imaginación, se puede cambiar el mundo.

Dentro de las proyecciones de Mediterráneo: La Seminci, también se contó con presencia española. Final, de Hugo Martín Cuervo, ofreció un drama donde unos padres sufren el coma de su hijo.

No faltó Nueva Zelanda en las proyecciones de La Seminci. The Plattform, de Robin Walters, es otro de los cortos que se mostraron ayer donde un hombre que espera en un andén le sucede algo extraño.

Trazos sencillos dibujados desde Canadá fue la segunda animación de La Seminci. Isabelle au bois dormant, de Claudie Clotier, es una historia de princesas, príncipes y brujas.

Ampelmann fue la representación alemana de Mediterráneo: La Seminci, de manos del director Giulio Ricciarelli. El relato del corto sucede en una localidad donde un policía sueña con convertirse en respetado azote de delincuentes.

De esta forma, uno de los festivales más importantes de España, junto al de San Sebastián, ha traído un extracto de lo mejor de sus cortometrajes. Los triunfadores de Valladolid se muestran en Almería.

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