El 'Fortuna', ¿rumbo a Granada?

  • El empresario granadino José Pizarro es una de las personas que pujan por hacerse con la embarcación que perteneció a la Familia Real

El empresario granadino José Pizarro está dispuesto a hacerse con el yate que perteneció a la Familia Real española. Pizarro dirige una de las cadenas de aparcamientos (Grupo Parquigrán) y ha diversificado su actividad empresarial con varios proyectos de aerolíneas de vuelos chárter. Así lo aseguran con total rotundidad medios de Mallorca, base del Foners -atracado en el puerto deportivo de Port Adriano, en Calviá-, que es como se llama ahora la embarcación de recreo de la que disfrutó durante años la Familia Real, el Fortuna.

Cinco son las personas que optan a convertirse en propietarias del barco. Cinco ofertas de compra que ya ha recibido la Fundación Turística y Cultural de las Islas Baleares (Fundatur), la actual dueña del yate. Cuando el Rey Juan Carlos anunció en 2012 que no subiría más a la cubierta de su barco alegando el alto importe que supone su mantenimiento y puesta en marcha, éste fue cedido de nuevo a Fundatur. Un camino de ida y vuelta.

Según los medios de comunicación de Mallorca, el antiguo Fortuna ha estado custodiado en un hangar de Porto Pi, antes de ser trasladado a Port Adriano, donde, incluso, Pizarro lo habría visitado en persona el miércoles pasado. Varios operarios trabajan desde hace días en la embarcación para ponerla a punto y que esté al gusto de las personas interesadas en su adquisición.

Además de la del empresario granadino, hay cuatro propuestas más, aunque no se han concretado en ninguna cantidad económica específica. Todas llegan, al parecer, desde el extranjero. Los actuales propietarios del también llamado Ferrari del mar se niegan a hacer públicos los ofrecimientos alegando el "acuerdo de confidencialidad" que han adoptado con cada uno de los potenciales compradores.

Pizarro es un conocido administrador de varias corporaciones relacionadas con la provincia de Granada. Dueño del Grupo Parquigrán, que se define a sí mismo en su web como una compañía con "más de 35 años de historia" y un "referente" en el campo del estacionamiento de España, mantiene una gran relación con la gestión de aparcamientos en la capital, como PAG Parking o Geysepark. Pizarro también participó en la fundación de las aerolíneas Helitt.

Pese a los constantes intentos de este periódico para contactar con él, resultó imposible. Su hijo, Abel Pizarro, sólo accedió a atender una llamada para zanjar el asunto con un lacónico "mi padre no va hablar con nadie de la prensa".

La figura de este empresario es sobradamente conocida en el sector económico granadino. A pesar de que sus compañeros en el sector reconocen no saber "nada" de su posible intención con el Foners, entre la mayoría no es algo que haya sorprendido en exceso. No es la primera operación estrella, llamativa y de gran calado que intenta llevar a cabo Pizarro.

El antiguo Fortuna es un yate construido totalmente en aluminio, posee un total de cinco camarotes con capacidad para dos personas cada uno, sin contar con los que acogen a la tripulación. "En perfectas condiciones", cuenta con 41 metros de eslora y es capaz de alcanzar los 130 kilómetros por hora. Cuando el Rey tomó posesión de él, estaba valorado en 18 millones de euros. Sin embargo, ahora sale a venta con un precio de salida de 10. El yate fue construido en los astilleros de Bazan, en San Fernando (Cádiz).

La de la venta del ex Fortuna es una noticia que ha tenido un importante eco nacional. En Galicia, El Faro de Vigo llamaba la atención con la revelación de que un ciudadano del Principado de Mónaco, otro de origen árabe y otro chileno serían algunos de los competidores de Pizarro en su deseo de hacerse con el Foners. En febrero pasado, el saudita se colocaba como el aspirante con más opciones para convertirse en el propietario del yate. Se trata de un "magnate" con "bastante caudal económico", según la expresión usada para referirse a su poderío financiero.

Desde muchos sectores del mercado aeronáutico, por otro lado, siempre se ha observado la adquisición de esta embarcación como una maniobra de dudosa rentabilidad. Coincidiendo con alguna de las razones a las que apeló Don Juan Carlos para deshacerse del Fortuna, sólo el elevado coste de su puesta a punto desaconsejaría su compra. Únicamente llenar el depósito obliga a una inversión de 26.000 euros, dato que pone a las claras que su posesión no está al alcance de muchos.

Parece más un capricho que una necesidad, pero el yate Foners se ha convertido en un verdadero objeto de deseo para algunos poderosos empresarios. Las posibilidades del granadino Pizarro las dictará el tiempo, aunque no siempre el más esperado es el último vencedor de una batalla; en este caso, de una puja.

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