Los abuelos se movilizan

  • Crece el número de familiares de parejas separadas que acuden al juzgado para exigir el derecho a visitar a sus nietos y sobrinos

Un abuelo o una tía tienen derecho a ver a sus nietos o sobrinos "por ley". No es una exageración. Aunque muchos lo desconocen, el artículo 160 del Código Civil así lo regula y estipula que nadie puede impedir que se produzca esa visita sin una causa justa, por lo que una mera separación o divorcio, aunque fuese contencioso, no es motivo suficiente. "¿Nosotros qué tenemos que ver con sus problemas?, nos suelen decir muchos de los clientes que llegan al despacho en busca de una solución", comenta Soledad Benítez-Piaya, abogada de familia.

Son numerosos los casos de este tipo que han pasado ya por este despacho de Zarraluqui en Málaga que confirma un nuevo fenómeno emergente: un movimiento de abuelos, y de otros familiares por extensión, que pelean desde los tribunales "por el bien de los menores". Así define el motivo de su lucha Anna Fernández, una catalana que ha creado una de las asociaciones que funcionan ya a nivel nacional y cuyo objetivo es crear una red de abuelos que apoyen soluciones que eviten el sufrimiento de los niños tras las rupturas de pareja. La custodia compartida es una de ellas y, por eso, este colectivo de familiares está integrado dentro de las plataformas que abogan por este régimen de convivencia.

Ni para uno ni para otro, para ambos. Así se llama la asociación a la que pertenece el sevillano Domingo González, Ambos, que defiende la custodia compartida y que agrupa a padres separados y también a madres. Vicenta Alonso, la madre de Domingo, también forma parte de la organización. Ella reside en Marbella y sigue de cerca los pasos de su hijo y sus "compañeros de fatigas". "Ellos tienen el mismo derecho a disfrutar de sus hijos que sus ex parejas, igual que lo tengo yo", comenta con firmeza la abuela que estuvo durante tres años sin poder disfrutar de su nieta. La situación se normalizó después de un largo calvario en su caso gracias a la mediación de un juez de familia consciente del drama que supone una ruptura sin acuerdo para los niños. En otros, hace falta llegar a los tribunales.

Para los mayores es muy doloroso. "Muchos de nosotros nos encontramos con problemas de todo tipo, desde las separaciones traumáticas de nuestros hijos a la pérdida de un hijo y, como consecuencia de esos casos, algunos no volvemos a ver a nuestros nietos", explica Guadalupe de la Fuente, presidenta de otra red de abuelos, Abuelos separados de sus nietos. Ella defiende que los contenciosos que surgen tras las rupturas de pareja no son un modelo social ideal para un menor. "Para ayudar a nuestros hijos y nuestros nietos tenemos que empezar por defender nuestros derechos, los políticos nos tienen que escuchar, no tenemos nada que perder", asegura haciendo un llamamiento a la unidad.

Poco a poco cada vez son más. Para atender a estos conflictos, a finales de 2003 se llevó a cabo una modificación del Código Civil y la Ley de Enjuiciamiento Civil en materia de relaciones familiares de los nietos con los abuelos. "Se presentó la reforma como algo innovador y ambicioso, pero nada más lejos de la realidad, ya que apenas se modificó la situación legal preexistente", recuerda la abogada, que asegura que la última reforma del Código Civil y de la ley procesal en materia de separación y divorcio tampoco incidió lo necesario en este tema. En concreto, este cambio aprobado hace dos años sólo aclaró que el derecho de los abuelos a relacionarse con sus nietos cedería si existiera una causa justa que considerara inconveniente mantener este contacto, una circunstancia que deberían probar los padres.

No es fácil oponerse. El Tribunal Supremo se ha manifestado en dos ocasiones considerando que ni siquiera es motivo para suprimir las visitas el hecho de que los abuelos influyan en los menores desacreditando a algunos de los padres. La mayoría de los casos que se plantean en los bufetes andaluces tienen que ver con abuelos desesperados ante la negativa de sus nueras o yernos a que van a sus nietos, en ocasiones, por la enemistad u odio que sienten hacia sus suegros. Pero los abuelos están bien amparados legalmente. Hay resoluciones judiciales que fijan visitas de dos a tres horas semanales o quincenales y otras que les otorgan un fin de semana cada mes y vacaciones.

Hay letrados, como los del equipo de Zarraluqui, que lo tienen muy claro: "Los abuelos tienen un papel fundamental en la transmisión de valores y no se les puede aislar", resume la abogada malagueña. El mensaje da a las a un nuevo fenómeno social: el movimiento de los abuelos.

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