Una "suspensión momentánea"

  • El líder de IU en Andalucía, Antonio Maíllo, anunció un paréntesis en el pacto de Gobierno andaluz tras la publicación del decreto de Díaz

Después de que la presidenta de la Junta, Susana Díaz, publicase ayer en el BOJA el decreto por el que traspasaba las competencias de adjudicación de viviendas desde la Consejería de Fomento, dirigida por IU, a la de Hacienda, la federación de izquierda reunió a su comité ejecutivo, al que se incorporó su líder federal, Cayo Lara. Antonio Maíllo, responsable de IU en Andalucía, declaraba que se había "producido una suspensión momentánea del acuerdo". ¿Cómo? ¿Significaba esto que los tres consejeros de IU; es decir, el vicepresidente y los de Turismo y Fomento, cesaban momentáneamente su actividad? No, ni el vicepresidente Diego Valderas, ni Rafael Rodríguez en Turismo ni Elena Cortés en Fomento dejaban de ejercer ni de cobrar ni abandonaban su responsabilidad. Maíllo, alertado, corrigió, o matizó: lo que estaba en suspenso era el acuerdo programático entre IU y PSOE, no una parte del Gobierno. Ni la coalición en sí. Habría que haber llamado a un constitucionalista para entender el concepto.

En el Palacio de San Telmo no daban crédito, y algún dirigente de IU decía que "alucinaba". A tanto llegó que la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, valoró el hecho en la rueda de prensa después del Consejo de Ministros. "Me preocupa la inestabilidad en Andalucía", valoró la segunda del Ejecutivo de Mariano Rajoy. Eso le sentó mal a la presidenta andaluza, que lo juzgó como "un ataque" a la comunidad.

Al parecer, y según relató horas después desde Huelva Cayo Lara, la responsabilidad era de Susana Díaz. "No hay suspensión momentánea de un acuerdo de Gobierno, sino una decisión unilateral que ha tomado la presidenta del Gobierno andaluz", explicó. En efecto, según la versión de IU, la retirada de competencias a la Consejería alteraba el acuerdo sobre el que se formó la coalición. IU siguió manteniendo que el reparto de llaves a algunos de los okupas desalojados de la Corrala Utopía era legal. Amanda Meyer, directora general de Vivienda, declaraba recién llegada de Latinoamérica: "Los realojos por orden judicial son norma", y todo el embrollo se debía a la mala fe de la "derecha política, mediática y económica". Meyer, una de las autoras del decreto antidesahucios, volvió de Colombia y Panamá con su consejera de Fomento, Elena Cortés, ausente durante toda la crisis.

Según explicó uno de los asistentes al comité ejecutivo de IU, lo de la suspensión momentánea surgió en la rueda de prensa posterior, allí no se habló; de hecho, Valderas, siguió con su programa oficial. Maíllo y Lara participaron en un mitin por la tarde en Huelva, en el que Diego Valderas, único parlamentario autonómico de IU por esta provincia, se mantuvo en las últimas filas de la Casa Colón.

Pero a la vez que Maíllo daba la rueda de prensa, o inmediatamente antes, IU solicitaba al PSOE una nueva ronda de negociaciones en el comité de enlace. Curiosamente, IU cambió de interlocutores, y ya no fueron ni Maíllo ni Valderas ni el portavoz parlamentario, José Antonio Castro. Pero si en un primer momento los dirigentes socialistas de la Junta hicieron bromas y chanzas con esa "suspensión momentánea", después surgió el temor: el ridículo se podía extender a todo el Gobierno andaluz y, también, a su presidenta, Susana Díaz. Soraya Sáenz de Santamaría ya no hizo distingos entre PSOE e IU, era la inestabilidad en Andalucía. El sanedrín de San Telmo, que tiene terminales exteriores bastante sensatas, vieron el peligro de contaminación, y decidieron que el Viernes de Dolores debía de ser el último día de la crisis: o pacto o ruptura, pero ya habían pasado demasiadas horas de una extrema confusión durante las que no se supieron cuántos okupas habían sido alojados, quién mandaba sobre los consejeros de IU y qué era tan momentánea suspensión.

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