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Ébano, sangre y marfil

  • La lectura de 'Aya de Youpugon' permite un acercamiento a África más ajustado a la realidad que los trágicos relatos de guerras y niños soldado que se difunden frecuentemente

Una imagen de la obra. Una imagen de la obra.

Una imagen de la obra.

En 1991, el grupo musical español Amistades Peligrosas sacaba su primer álbum, titulado Relatos de una intriga. Este disco incluye el tema Africanos en Madrid, una de cuyas estrofas más conocidas dice: "El pecado de ser ébano, sangre y marfil… Si miras bajo su piel, hay un mismo corazón…".

Aya de Yopougon es un cómic costumbrista que muestra la vida cotidiana de la juventud africana a finales de los años setenta. No se sitúa en Madrid como la canción de Amistades Peligrosas sino, precisamente, en Costa de Marfil.

Aunque la acción se sitúa en los años setenta, los temas tratados son relevantes actualmente. Desde las relaciones entre padres e hijos hasta la difícil convivencia entre tradición y modernidad, pasando por un aspecto fundamental en la mayoría de sociedades africanas: el papel de la mujer y sus derechos en un entorno dominado por hombres.

La historieta está compuesta de seis libros escritos por Marguerite Abouet, ilustrados por Clément Oubrerie y publicados originalmente en Francia por la independiente Éditions Gallimard entre 2005 y 2010, justo al acabar la guerra civil costamarfileña.

Aya, Adjoua y Bintou son tres amigas del barrio de Yopougon, en Abiyán, ciudad principal de Costa de Marfil (a pesar de no ser su capital actualmente). Son jóvenes y tienen ganas de hacer cosas: una prefiere bailar, otra salir con chicos y la tercera estudiar.

Generalmente, África aparece en los medios de comunicación como fuente de malas noticias: guerras, desastres humanitarios, catástrofes naturales o epidemias. Cuando hablamos de África, normalmente nos referimos a sus épocas más oscuras, como el esclavismo, la colonización, el genocidio de Ruanda o el apartheid.

Este cómic intenta que no se nos olvide que África es algo más que guerras, desgracias y niños soldados. Que África es algo más que hambre y mujeres sufriendo terribles destinos, que África son muchos países y, sobre todo, muchísimas tradiciones.

A medida que la narración avanza, nuevos personajes permiten introducir otras temáticas como el papel de la religión y la proliferación de nuevas pequeñas iglesias cristianas; la emigración y los contrastes que provocan la llegada a Europa; o las diferencias que hay entre la ciudad y el campo. El costumbrismo del relato tiene más fuerza que la denuncia social, aunque ésta también está presente.

Los hombres africanos y, especialmente, las mujeres africanas son presentados de manera positiva, no son víctimas del pasado ni del presente sino que son los forjadores y forjadoras de su propio futuro.

Marguerite Abouet es una escritora costamarfileña que nació en 1971, y a los doce años se fue a vivir a París. Los recuerdos de su infancia en el barrio de Yopougon la acompañaron en el tránsito hacia la edad adulta. En 2005, decidió crear un cómic junto con el dibujante Clément Oubrerie para hablar de la realidad cotidiana de una de las ciudades más grandes del África occidental. El primer volumen de Aya de Yopugon obtuvo el premio al Mejor primer álbum en el Salón del Cómic de Angulema en 2006 y a partir de ese momento, la colección, que consta de seis volúmenes, gozó de gran éxito.

En cuanto al dibujo, Clément Oubrerie ha sabido reflejar la atmósfera adecuada al guión de Abouet. El marcado uso del color y unos personajes tremendamente expresivos, dotan de vida a las diferentes historias que se cruzan en el cómic. Las composiciones de página son sencillas, aunque destacan algunas viñetas a página completa en los momentos más trascendentes o, en ocasiones, en los más hilarantes del relato.

En definitiva, la lectura de Aya de Yopougon es muy recomendable, especialmente por dos motivos: en primer lugar, las historias que tienen que afrontar Aya y sus amigas son muy divertidas (por ejemplo, la escena final del primer número, intuyendo quién es el padre del bebé), y por tanto, el cómic es muy entretenido; y en segundo lugar, la obra de Abouet y Oubrerie permiten un acercamiento al continente africano mucho más cercano al día a día de la mayoría de la población que los trágicos relatos a los que estamos acostumbrados.

En 2013 se estrenó una adaptación al cine de dibujos animados, bajo la dirección de los propios autores del cómic, Marguerite Abouet y Clément Oubrerie.

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