Fiesta romaní:el 23 de diciembrela noche mágica de los gitanos

  • Potaje calé, aguardiente, buen vino, villancicos y juerga hasta el amanecer

La navidad de los gitanos, como la de los payos, es uno de los acontecimientos más importante del año. Es una gran celebración donde prima la alegría, la unidad y la armonía de antiguo pueblo. Larga fiesta flamenca donde no pueden faltar los villancicos con sabor calé .

A principios de diciembre, las gitanas comienzan con los preparativos. Lo primero, la casa. La mayoría de las mujeres se organizan en grupos para limpiar, "no lo que ve la suegra", como dice el refranero español, una limpieza en profundidad ya que vienen largos días de juerga, numerosas visitas que recibir y mucha comida que preparar.

El colectivo gitano vive intensamente estos festejos que se prolongan hasta Los Reyes. Pero si hay un día especial y caló por excelencia es el 23 de diciembre. La noche de los gitanos, como el propio colectivo orgullosamente denomina.

Se desconoce la procedencia y el origen. Dicen los gitanos que no recuerdan cuándo ni cómo comenzó esta tradición, pero lo cierto es que, al menos en Andalucía, es una de las costumbres gitanas de mayor calado en la comunidad. Se celebra con alegría, con pasión y con la intención encarecida de que la cultura de su pueblo no se desaparezca.

Un grupo de mujeres del típico barrio de La Chanca cuentan a Diario de Almería, que unas semanas antes de la noche de los gitanos, en las tiendas, por las calles, en la puerta de los colegios, en cada rincón de la histórica barriada se va preparando la gran noche.

Entre ellas, cuchichean; "¿Vas a ir a `toca puertas´?, ¿en qué casa nos vamos a juntar?", explican entusiastamente, aunque, sin embargo, prefieren que no se publique su identidad. Lo llaman así, el 'toca puertas', porque tras la cena en familia van llamando puerta por puerta a las gitanas del barrio.

"Nos juntamos unas cuantas y vamos recogiendo a las demás casa por casa. Cantamos villancicos gitanos, nos convidamos y así toda la noche hasta que terminamos la fiesta en la última casa a la que vamos, donde nos juntamos con nuestros gitanos", cuenta una de ellas.

Explican que el típico potaje gitano, se reserva para la Noche Buena, por lo demás comemos "lo mismo que los payos", dice la otra. La bebida típica de la casa gitana sido siempre el vino y el aguardiente, sin embargo, cada vez más el colectivo gitano adopta las costumbres de su lugar de residencia. "Lo que aún no se ha perdido es el respeto a los mayores, hasta que el gitano más viejo no bendiga la mesa, no se come", afirma rotundamente la otra.

Como en todas las culturas que celebran la navidad, la fiesta es sinónimo de familia. Época para recibir a los nuevos componentes y para recordar a los que ya no están. Sin embargo, en las fiestas gitanas no cabe la tristeza ni la melancolía porque hay un motivo para celebrar. Las gitanas suelen disfrazar a sus niños para ir abriendo.

Entre las pertinentes visitas de familiares, "es que somos muchos primos", matiza la primera, la copas de aguardiente y vino dulce, mantecados y por su puesto, cante flamenco van volando los días hasta la Nochevieja.

Cada 31 de diciembre los gitanos cenan en casa y después toman las calles a la espera de que llegue el patriarca o el gitano más viejo. Reunidos como una gran familia, los gitanos preparan sus uvas y es el patriarca, provisto de cacerola y mazo, el encargado de dar las campanadas y anunciar el Nuevo Año. Otra cosa que no puede faltar en una casa gitana el último día del año es lentejas "o te caerá un mal fario", concluye la prima.

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