Buscando el norte

  • El plantel asume, con sus tres capitanes al frente, asume la culpa de la destitución de Ramis

  • El técnico se despidió ayer emocionado del vestuario

  • Fran Fernández, interino

Alguno de los presentes llegó a comentar después que parecía un velatorio. Luis Miguel Ramis y su cuerpo técnico al completo se despedía a primera hora de la mañana de ayer lunes de la plantilla que han dirigido hasta que la derrota en Albacete supuso la gota que colmaba el vaso tras ocho jornadas consecutivas sin ganar. El preparador tarraconense, visiblemente emocionado, saludó uno por uno a los jugadores en el vestuario y luego se pasó por las oficinas del club para hacer lo propio con los empleados.

Su etapa en Almería había acabado y dejaba constancia de su agradecimiento por la acogida en la ciudad con un tuit en su cuenta personal (@LuisMiguelRamis): "Gracias Almería. Cuando un cuerpo técnico se va con un nudo el garganta, es que algo bueno ha pasado. Satisfechos y emocionados. Eternamente agradecidos". Un emoticono lanzando un beso completaba el mensaje.

El salvador del equipo el curso pasado con números de play off era destituido por haber caído en descenso y entrar en una peligrosa dinámica de juego y resultados. Era la décimosexta víctima de la trituradora en la que Alfonso García ha convertido el banquillo unionista desde que se convirtiera en máximo accionista de la entidad allá por 2003. En 15 años al frente del club, el empresario murciano ha tenido a sus órdenes nada menos que a 25 entrenadores y apenas siete se libraron del despido, unos porque optaron por irse antes (casos de Javi Gracia o Unai Emery), otros porque no se les renovó (Flores, Olabe, Vigo y Gracia) y otros por su carácter interino (Alfonsín y Fran Fernández ahora). Cabe reseñar al respecto que Zubeldia no llegó a entrenar por problemas burocráticos y que Miguel Rivera fue cesado en el filial tras dos mini etapas en el primer equipo.

Solo cuatro técnicos pueden acreditar el mérito de haber sobrevivido una temporada entera a la silla eléctrica de Alfonso García. Se trata de Paco Flores, que completó el curso 2005-2006 dejando al equipo en el sexto puesto de la tabla con 67 puntos; Unai Emery, que lo suplió logrando el ascenso a Primera y manteniéndolo luego en la máxima categoría en las campañas 2006-2007 y 2007-2008; Javi Gracia, que lograse el segundo ascenso en la 2012-2013 antes de poner pies en polvorosa; y Francisco, que obró el milagro de la salvación en Primera la 2013-2014 con un plantel bastante limitado.

No puede decirse que le pille de sorpresa porque el año pasado ya tuvo que acudir al rescate ante Lugo y Huesca, obteniendo cuatro puntos que luego resultarían claves en la permanencia. Pero sabiéndose interino no deja de suponer un trago para el almeriense, que tiene que abandonar a su suerte temporalmente el buen desempeño que viene desarrollando en el filial para ejercer de parche hasta que la dirección deportiva se decida por un nuevo inquilino para el banquillo.

Curtido en la casa, a primera hora de la mañana Fran Fernández estaba en perfecto estado de revista para dirigir la primera sesión preparatoria de la semana, apenas 24 horas después de dirigir al Almería B en el empate casero frente a El Palo. Esperó discretamente a que Ramis se despidiera de todos y luego tomó las riendas de la situación.

con un plantel bastante limitado.

Tras la sesión de trabajo, típica de recuperación postpartido a la que Fran ya quiso introducirle ejercicios de centro y remate, los capitanes salieron a la palestra en un intento de retomar el norte, dar la cara ante la afición y explicar un desastre prolongado en el tiempo. Jorge Morcillo, primer dueño del brazalete, tomaba la palabra para asumir que la culpa de la destitución era de los futbolistas: "Con Ramis nos salvamos y empezamos bien la temporada, a partir de ahí ningún jugador ha llegado al aprobado", dijo con dureza el central.

Joaquín intervenía para mostrar el pesar de un canterano con diez años en la entidad: "Me duele mucho, igual que a los compañeros, la situación de los últimos años. Ha llegado el momento de que hablemos en el campo".

Rubén Alcaraz lanzaba un mensaje de esperanza: "Llevamos dos meses sin ganar, entendemos el enfado de la afición. El fútbol sigue, el primer cuarto lo hemos perdido pero quedan otros tres". A ver si fuera cierto.

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