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Condenados a pasarlas canutas

  • El Almería sufre lo indecible para igualar ante un Albacete que se limitó a marcar y resguardarse

  • El equipo, falto de elaboración, abusa de colgar balones al área

  • Pozo se retira en el 36' con un esguince

Motta, autor del 1-1, intenta un remate ante la salida de Tomeu Nadal. Motta, autor del 1-1, intenta un remate ante la salida de Tomeu Nadal.

Motta, autor del 1-1, intenta un remate ante la salida de Tomeu Nadal. / FOTOS: JAVIER ALONSO

El descenso se pone al rojo vivo y mientras los rivales encaran la fase decisiva con tanques, el Almería se maneja con munición de fogueo. Ante un disciplinado Albacete, llevado al summum del orden táctico por Enrique Martín, al punto de convertirlo en un equipo feo para el espectador, el Almería solo supo oponer un puñado de centros al área en busca de un rematador desaparecido durante buena parte del encuentro, hasta que Lucas entendió que para culminar dichas acciones necesitaba de los centímetros de Pablo Caballero.

Mientras se corregía el desaguisado los rojiblancos jugaron con un hombre menos, ya que Juan Muñoz andaba desaparecido en combate al no encontrar los espacios entre los tres centrales de la zaga manchega. Eso, unido a la prematura lesión de Pozo, privó a los locales del único jugador capaz de ver el hueco entre el bosque de piernas y tuvo como derivada una ofensiva completamente inofensiva.

El Albacete supo leer mejor el partido de salida y ceder la posesión del esférico (llegó a cotas de 65%-35%) para explotar el juego directo, el escenario donde realmente se sienten cómodos. Suyas fueron las primeras incursiones al área local, con un disparo de Aridane tras revolverse en el área al recibir un saque de banda de Arroyo que repelía René, o un remate manso de Bíttolo. Era solo el preludio de que el gol rondaba.

El revés llegó justo en el ecuador del primer acto a través de un centro de Erice desde la banda izquierda al corazón del área que pilla desubicada a la retaguardia almeriense (en particular a Morcillo y Pervis) y aprovecha Aridane, libre de marca, para batir a René.

Fue marcar el Albacete y dejar de inquietar en el ataque salvo por medio de acciones aisladas a balón parado. Ese paso atrás de los manchegos motivó uno adelante de los almerienses, que mejoraron sus prestaciones cuando Fidel y Hicham intercambiaron sus posiciones en la banda para jugar a pierna cambiada. Entonces arrancó un carrusel de centros infructuosos al área, a la espera de la aparición de Caballero o Soleri en el campo.

Todos los caminos que conducen al gol son lícitos, pero el problema para el Almería radica en que los tiene muy limitados, ya que hace muchas jornadas renunció a la elaboración y la asociación para intentar superar el muro rival.

Lucas aún tardó diez minutos de la segunda mitad para asumir que el concurso de Juan Muñoz era prescindible y por fin daba entrada a Caballero, presto a fajarse con la poblada zaga albaceteña en busca de sacar faltas al borde del área o cabecear alguno de los centros desde los costados.

El argentino cumplió a la perfección con su papel y sin duda con su envergadura el equipo mejoró las prestaciones en ataque, circunstancia a la que también contribuyó Fidel, decidido a acabar con la leyenda de irregularidad y desaparecer en los partidos clave. El onubense lo intentó con un buen zurdazo desde fuera del área que se marchaba desviado y aportando su dosis de balones a la olla.

En uno de ellos, allá por el minuto 76, Caballero enviaba un testarazo al poste haciendo imponer su talla pese a estar rodeado de contrarios. Solo un minuto después Lucas optaba por retirar al excordobesista para dar entrada a Tino Costa en el campo. El cambio del argentino lo demandaba a esas alturas todo el Mediterráneo, si bien pudo retirar a Verza, gris ayer, y arriesgar un poco más en pro de la remontada.

La entrada del argentino garantizaba una ejecución sublime de todas las acciones a balón parado que se generasen desde ese instante y así ocurrió en cuanto tuvo la oportunidad. El cronómetro marcaba los 83 minutos cuando el Albacete cometió una falta a priori inofensiva próxima a la línea de medios.

Tino puso el balón en el césped, levantó la cabeza y activó el guante que tiene por zurda para sacar una rosca tan bien tocada que ya de por sí daba ventaja al atacante sobre el defensor a la hora de rematar o despejar. Motta solo tuvo que estar en el lugar preciso y en el momento oportuno para cabecear a la red.

Había tiempo para la heroica y el Almería se afanó en ello. Porque si hay algo que no puede discutírsele a este equipo castigado por las bajas en forma de lesiones es la actitud. De tal modo los indálicos se dispusieron a embotellar al Albacete en su área en busca de un segundo tanto que les hiciera remontar posiciones en la tabla.

Y Rubén Alcaraz la tuvo en el 90' al rematar un saque de esquina que la defensa machega logró despejar. El partido estaba ya muriendo salpicado por las continuas interrupciones de los visitantes, que contaron con el beneplácito de Pulido Santana para perder tiempo, al no desenfundar en todo el partido su tarjetero.

Por delante asoman siete jornadas de auténtico infarto y una realidad palpable, el Almería está condenado a pasarlas canutas otro final de curso más. Por las bajas, por la escasez de juego, por la mala planificación, por la desidia presidencial... Por tanto y más.

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