La Copa Davis de Emilio Sánchez, el gran capitán

  • Emilio Sánchez cumple tres años como seleccionador nacional, después de llegar a este cargo de una forma un tanto abrupta, colocado casi a la fuerza por el actual presidente de la Federación Española de Tenis, Pedro Muñoz, con quien le unía una gran amistad.

La tercera ensaladera de plata conseguida hoy por el equipo español al vencer a Argentina a domicilio en Mar del Plata, ha supuesto la primera para Emilio Sánchez como seleccionador nacional después de tres años en su puesto.

Como jugador, Emilio Sánchez nunca se dio el gustazo de disponer de la posibilidad de ganar la Copa Davis, a pesar de haber disputado 55 eliminatorias, con varios capitanes como Manuel Orantes y Manolo Santana y con un balance de 18 victorias y 14 derrotas en individuales, y de 14-9 en dobles.

Su mejor actuación como jugador fueron las semifinales de 1987 contra Suecia en Barcelona, que España perdió por 3-2. También llegó a los cuartos en 1989 contra Yugoslavia y en 1991 contra Estados Unidos. Pero ha sido como capitán como ha logrado el sueño que todo jugador ansía.

Emilio llegó a este cargo de una forma un tanto abrupta, colocado casi a la fuerza por el actual presidente de la Federación Española de Tenis, Pedro Muñoz, con quien le unía una gran amistad. Los jugadores preferían entonces a Albert Costa como su técnico, pero Muñoz decidió que Emilio Sánchez era el más indicado para dirigir a Rafael Nadal y compañía.

Tras perder contra Bielorrusia en Minsk en 2006 y ganar la permanencia contra Italia en Santander, al año siguiente fue el equipo de Estados Unidos, en Wiston Salem, el que cerró el paso del conjunto español, que había vencido a Suiza en Ginebra.

Este año ha dirigido con éxito a España en Lima contra Perú, en Bremen contra Alemania y en Madrid ante Estados Unidos. Viéndose inmerso en el conflicto entre los jugadores y Pedro Muñoz, polémica en la que se puso del lado de los tenistas, y que ha supuesto que más que probablemente la final de este fin de semana sea el fin de su carrera como seleccionador, por decisión propia.

Su trabajo en el equipo como auténtico motivador ha sido excepcional, sobre todo psicológicamente. Tanto Fernando Verdasco como Feliciano López y David Ferrer han elogiado su incansable espíritu, alentándoles siempre sin parar en los descansos de cada partido, y con una fe inquebrantable. La que hoy les llevó a lograr el tercer título para España.

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