El Dépor coge aire

  • El gol de Luisinho aliva la situación de Mel y agrava la del Alavés

Un gol de Luisinho en el añadido del primer periodo dio oxígeno a su equipo, el Deportivo, y crédito a su entrenador, Pepe Mel, al tiempo que agravó la situación del Alavés, que sigue sin ver puerta y sin estrenar su casillero de puntos a pesar del cambio de técnico.

En su debut en el banquillo del Alavés, en principio como entrenador interino, Javier Cabello retocó el once, prescindió de Pedraza, Alexis, Wakaso y Pina y dispuso un 4-4-2 con Medrán y Munir como jugadores más adelantados.

Ello no evitó que el encuentro fuese plano y soporífero desde que el balón echó a rodar. Sólo Fede Cartabia, algo individualista, entró en juego a favor del Deportivo. De una acción suya, tras 20 minutos insulsos, llegó la primera ocasión del partido, que culminó Valverde con un derechazo que se marchó por encima de la portería de Pacheco.

En los minutos previos al descanso, el Alavés puso nervioso al público local con un disparo lejano de Munir que se envenenó y obligó a intervenir a Pantilimon. En el córner posterior, un cabezazo de Rodrigo Ely rachazó el poste.

En la prolongación, Andone esperó en línea de fondo la llegada de Luisinho, quien remató con la zurda ajustado al palo, inalcanzable para Pacheco. Un jarro de agua fría para los vitorianos y un premio excesivo para los coruñeses, que cedió la iniciativa en el segundo tiempo con vistas a conservar su preciado botín.

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